La Misión de Investigación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para Irán emitió un categórico informe preliminar este jueves 17 de septiembre de 2026, en el que concluye la existencia de «motivos razonables» para señalar que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos habrían cometido crímenes de guerra durante el inicio de las operaciones militares en territorio iraní.
De manera simultánea, el documento respaldado por el organismo multilateral denunció al régimen de Teherán por la perpetración de crímenes de lesa humanidad, producto de la violenta y sistemática represión ejercida contra la población civil durante las protestas populares previas a la conflagración internacional.
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El informe, elaborado por un comité de tres expertos independientes, será presentado formalmente ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra, delineando un sombrío panorama en el que la población civil iraní ha quedado atrapada entre el fuego cruzado del conflicto y los abusos de su propio Gobierno.
Los bombardeos de Minab y Lamerd bajo la lupa de la ONU
El expediente de la ONU enfoca la responsabilidad de Washington en dos incursiones aéreas ejecutadas el 28 de febrero de 2026, fecha que marcó el inicio de las hostilidades militares directas en el sur de Irán:
- Ataque a la escuela de Minab: El informe documenta el impacto de misiles de crucero Tomahawk contra una institución educativa «claramente identificable». La incursión dejó un trágico saldo de más de 150 personas muertas, entre las cuales se contabilizan al menos 120 menores de edad. La Misión determinó que las fuerzas estadounidenses «cometieron el crimen de guerra de lanzar un ataque indiscriminado provocando la muerte y lesiones a civiles».
- Ataque sobre la zona residencial de Lamerd: El equipo técnico documentó un segundo bombardeo sobre un complejo deportivo y un barrio residencial habitado. En esta operación, se utilizaron municiones de precisión cargadas con perdigones de tungsteno, un material altamente destructivo diseñado para maximizar los daños personales en áreas urbanas.
Hasta el momento, la administración del presidente Donald Trump no ha asumido de manera directa la responsabilidad por la masacre de la escuela de Minab ni ha publicado las conclusiones de la investigación interna abierta por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos (Pentágono), cuyo cierre había sido anunciado como inminente desde el pasado mes de mayo.
«Crímenes de lesa humanidad»: La denuncia contra el régimen iraní
Por otra parte, la comisión investigadora de la ONU elevó la gravedad de las acusaciones contra las autoridades de Teherán, señalando que las fuerzas de seguridad estatales causaron muertes a una «escala alarmante» para sofocar las manifestaciones ciudadanas que precedieron al estallido bélico.
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De acuerdo con el dictamen de los expertos, la ciudadanía iraní se encuentra en una situación de extrema vulnerabilidad, víctima de «graves violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad cometidos por su propio gobierno, sumados al conflicto mortal de la nación con Estados Unidos e Israel».
Históricamente, el Gobierno iraní ha rechazado la legitimidad de las misiones de observación de las Naciones Unidas, descalificando los informes previos que catalogaban las acciones de sus fuerzas paramilitares y de policía como delitos de lesa humanidad. La presentación de este informe reaviva el debate en la comunidad internacional sobre la necesidad de establecer mecanismos de justicia penal internacional para juzgar a los responsables de ambos frentes.





