Antes, acceder a un médico en Putumayo podía parecer una carrera de resistencia. No era solo cuestión de pedir una cita, sino de atravesar distancias largas, carreteras complejas y una infraestructura que no siempre acompañaba. La salud, en muchos casos, dependía más de la geografía que de la necesidad.

En ese escenario, la atención oportuna se volvía un privilegio. Muchas familias debían decidir entre viajar horas para un diagnóstico o esperar a que los síntomas avanzaran. La prevención quedaba en segundo plano y el seguimiento era, en la práctica, un lujo.

Ahí es donde empieza a cambiar la historia. Un proyecto de telesalud comenzó a abrir una grieta en esa realidad, no desde la promesa, sino desde la ejecución concreta. La tecnología dejó de ser un concepto lejano para convertirse en una herramienta tangible en el territorio.

La iniciativa, liderada por la Universidad Cooperativa de Colombia y financiada por el Sistema General de Regalías, no llegó con discursos grandilocuentes. Llegó con maletas, equipos, software y un enfoque claro: resolver problemas reales con soluciones prácticas.

Desde julio de 2022, la lógica empezó a invertirse. En lugar de que los pacientes se movieran hacia los servicios, los servicios comenzaron a moverse hacia las comunidades. Telemedicina, laboratorios portátiles e inteligencia artificial se integraron como piezas de un mismo engranaje.

En la práctica, esto significó algo sencillo pero poderoso: diagnósticos más cerca, decisiones más rápidas y menos desplazamientos innecesarios. Para miles de personas, el sistema dejó de ser distante y empezó a sentirse presente.

La cobertura no es menor. Cerca de 325.000 usuarios de la red pública ya están dentro del radar de esta estrategia, y más de 30.000 personas han tenido un impacto directo a través de tamizajes, controles y procesos educativos en salud. No es solo alcance, es profundidad.

Uno de los giros más interesantes está en los laboratorios digitales portátiles. No como una curiosidad tecnológica, sino como una solución concreta que permite hacer exámenes en campo. En un territorio donde moverse es costoso, esto cambia las reglas del juego.

“En el país existen instituciones que han desarrollado programas de telesalud o telemedicina; sin embargo, este proyecto pionero llega a un territorio con condiciones particularmente complejas como Putumayo. La idea es que este modelo pueda replicarse en otras regiones del país con características geográficas y sociales similares”, explicó Diana Isabel Cáceres Rivera, profesora investigadora del programa de Enfermería de la Universidad Cooperativa de Colombia.

El después no es perfecto, pero sí distinto. La salud empieza a sentirse más cercana, más posible y menos condicionada por el lugar donde se vive. Y en ese cambio, lo importante no es solo la tecnología, sino la manera en que se integra con las comunidades para generar soluciones que sí se quedan.