En el ecosistema fintech colombiano hay una sensación compartida: el mercado dejó de premiar únicamente a quienes innovan y empezó a exigir velocidad real de implementación. La diferencia entre quedarse atrás o ganar espacio ya no depende solo de tener una buena idea, sino de qué tan rápido puede convertirse en una operación funcional. Ese escenario es precisamente el que SUMIA quiere capitalizar en Paytech Conf 2026.

La compañía llegará al encuentro con una narrativa enfocada en integración ágil, pagos inmediatos y arquitectura transaccional para entornos de misión crítica. Pero detrás del discurso tecnológico hay algo más interesante: la intención de desmontar la percepción de que modernizar infraestructura financiera necesariamente implica procesos lentos, costosos o traumáticos para las organizaciones.

Mientras muchas empresas todavía ven la interoperabilidad como un reto técnico gigantesco, SUMIA está impulsando modelos Bre-B Core y Bre-B as a Service orientados a simplificar la conexión con nodos, cámaras y servicios de pagos inmediatos. La lógica es muy parecida a la de las plataformas digitales que redujeron barreras en industrias tradicionales como logística, comercio o entretenimiento.

El foco está puesto en resolver un problema concreto: reducir tiempos de integración y acelerar el lanzamiento de nuevos servicios financieros. En un entorno donde las decisiones de negocio ocurren casi en tiempo real, esperar meses para habilitar una conexión tecnológica empieza a verse como un lujo que pocas compañías pueden darse.

La experiencia en movilidad urbana se convirtió en uno de los casos que mejor aterrizan esa visión. SUMIA participa en la evolución tecnológica del recaudo del MIO de Cali, soportando procesos de interoperabilidad y pagos abiertos que hoy funcionan bajo condiciones de alta demanda. El reto no era menor: mantener velocidad, estabilidad y seguridad sin sacrificar experiencia de usuario.

Actualmente, la operación procesa validaciones y pagos en milisegundos para más de 310.000 pasajeros diarios. Ese volumen obliga a pensar la infraestructura con mentalidad de plataforma digital más que de sistema tradicional. Todo debe responder rápido, mantenerse disponible y seguir operando incluso en escenarios híbridos online y offline.

“Hoy las empresas necesitan plataformas flexibles, escalables y seguras que les permitan integrarse rápidamente al nuevo ecosistema digital. Nuestra apuesta es simplificar esa transición y acelerar el time-to-market de nuestros clientes”, señaló Juliana Betancourt, gerente comercial de SUMIA.

En medio del auge de Bre-B, la discusión empieza a cambiar de tono. Ya no se trata únicamente de incorporar pagos inmediatos, sino de construir modelos capaces de conectar servicios urbanos, entidades financieras y experiencias digitales bajo una misma lógica operativa. Ahí es donde SUMIA busca abrir espacio: demostrando que la interoperabilidad puede dejar de sentirse compleja y empezar a operar como algo natural.