La península de Corea vuelve a entrar en un escenario de alta tensión militar. Tras un periodo de relativa calma de 37 días, el régimen de Corea del Norte disparó este martes 26 de mayo de 2026 múltiples proyectiles, incluyendo misiles balísticos de corto alcance, con destino al mar Amarillo (conocido en la región como el mar del Oeste).

El Estado Mayor Conjunto (JCS) de Corea del Sur detalló a través de un comunicado que la ráfaga de lanzamientos fue detectada alrededor de las 13:00 hora local (04:00 GMT), teniendo como punto de origen la zona de Jongju (Chongju), ubicada en la provincia septentrional de Pyongan del Norte. Según los análisis preliminares de la inteligencia aliada, los cohetes recorrieron una distancia aproximada de 80 kilómetros antes de impactar en las aguas que separan la península de China.

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Retorno a los ensayos con ojivas de racimo

Este episodio constituye el octavo test de armamento pesado en lo que va del año y el primero desde el pasado 19 de abril. En aquella ocasión, el líder supremo Kim Jong-un supervisó en persona el disparo experimental del misil balístico táctico tierra-tierra mejorado Hwasong-11 Ra.

La agencia estatal de noticias de Pionyang, KCNA, reportó en su momento que las pruebas de abril tenían como objetivo medir la potencia destructiva de tecnologías no convencionales incorporadas a los proyectiles:

  • El rendimiento de una ojiva de racimo (submuniciones).
  • El comportamiento de una carga de minas de fragmentación.

Dado que Corea del Norte no es firmante de la Convención Internacional sobre Municiones de Racimo, el desarrollo y despliegue masivo de este tipo de tecnología ha encendido las alarmas de los analistas de defensa en Seúl y Washington por el devastador impacto potencial sobre áreas densamente pobladas.

Especulaciones diplomáticas: ¿Visita inminente de Xi Jinping?

La reactivación de la agenda de provocaciones militares por parte de Pionyang ocurre en un momento de especial sensibilidad diplomática. Fuentes de alto nivel del gobierno surcoreano, citadas bajo reserva por la agencia de noticias Yonhap, revelaron que existen informes de inteligencia que apuntan a que el presidente de China, Xi Jinping, planea realizar una visita oficial a Corea del Norte en el transcurso de esta semana.

Aunque Beijing sigue siendo el principal sostén financiero y el aliado histórico del régimen comunista, las cancillerías de ambos países han manejado el asunto con estricta cautela:

  • Mao Ning, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, evitó confirmar o desmentir el viaje, limitándose a declarar ante los medios que carecía de «información que ofrecer por el momento».
  • Analistas internacionales sugieren que los lanzamientos de este martes podrían ser una demostración deliberada de autonomía militar frente a su poderoso vecino del norte, justo cuando los lazos entre Pionyang y el Kremlin de Moscú atraviesan por su mejor momento histórico.

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Portazo al diálogo con el gobierno del Sur

En el plano intercoreano, la demostración de fuerza sepulta temporalmente las intenciones de distensión civil. El gobierno del presidente surcoreano, Lee Jae-myung —quien asumió el mandato en junio de 2025 con una plataforma de centro-izquierda—, ha reiterado a través de diversos canales sus intenciones de descongelar las líneas de comunicación directa y enviar asistencia humanitaria.

No obstante, el hermético régimen norcoreano continúa catalogando formalmente a Seúl como su «adversario más hostil y beligerante», rechazando de plano cualquier aproximación. Frente al nuevo hostigamiento, las fuerzas armadas de Corea del Sur, Japón y Estados Unidos confirmaron que han elevado sus niveles de vigilancia conjunta y mantienen un estado de «plena preparación» ante posibles lanzamientos adicionales.