El frágil proceso de paz en el Medio Oriente sufrió un duro revés este martes 26 de mayo de 2026. El Gobierno de Irán acusó formalmente a los Estados Unidos de quebrantar el cese de hostilidades bilateral vigente desde el pasado 8 de abril, luego de denunciar una serie de bombardeos nocturnos en el sur de su territorio. Para Teherán, estas acciones militares demuestran la “mala fe” de Washington en medio de las mesas de negociación que buscan poner fin a la guerra.

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A través de un comunicado oficial, el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Islámica fijó una postura radical ante la comunidad internacional:

Condenamos enérgicamente estas acciones agresivas, que constituyen una violación flagrante del apartado 4 del artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas y también del alto el fuego del 8 de abril”, aseveró la cartera diplomática.

Bombardeos del fin de semana y denuncias de piratería

De acuerdo con el reporte entregado por la cancillería iraní, el ejército estadounidense intensificó sus operaciones en las últimas 48 horas concentrándose en dos frentes específicos:

  • Ofensiva en Hormozgán: Se denunciaron ataques aéreos directos contra posiciones estratégicas en la provincia costera de Hormozgán, zona clave por su cercanía al estrecho de Ormuz. La diplomacia de Teherán no detalló el número de bajas ni la magnitud de los daños materiales.
  • Ataques al comercio: Irán acusó a las fuerzas navales de la Casa Blanca de cometer actos de «piratería marítima» contra embarcaciones comerciales de bandera iraní, maniobras ligadas al estricto cerco naval y bloqueo de puertos que Washington oficializó el pasado 13 de abril.

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Advertencia de represalias

Este choque militar se produce apenas 24 horas después de que Irán frenara las expectativas de una paz inminente y anunciara el cobro de tasas de navegación en la región.

El aparato diplomático persa concluyó su pronunciamiento advirtiendo que el Gobierno de los Estados Unidos será el único “responsable de todas las consecuencias derivadas de estos actos agresivos”, asegurando de manera tajante que la República Islámica no dejará las agresiones sin una respuesta militar proporcional, lo que pone en riesgo de congelamiento las mesas de mediación internacional lideradas por Pakistán.