En el marco de su gira oficial por Europa, el presidente de la República de Colombia, Gustavo Petro Urrego, sostuvo en la madrugada de este jueves 2 de julio de 2026 una trascendental audiencia privada con el papa León XIV. El encuentro bilateral, desarrollado en el Palacio Apostólico del Vaticano, se produce a exactamente un mes y siete días de que el mandatario suramericano culmine su periodo constitucional en la Casa de Nariño (2022-2026).

La cita diplomática había sido confirmada por los canales de la Presidencia de la República hace dos meses, justo antes de que el calendario electoral colombiano avanzara hacia la primera vuelta presidencial, y marca uno de los últimos movimientos de la agenda internacional del mandatario de izquierda.

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El eje del encuentro: Paz, reconciliación y unidad nacional

Las deliberaciones oficiales se llevaron a cabo en el ala de la Secretaría de Estado de la Santa Sede. De acuerdo con el reporte oficial emitido por la Oficina de Prensa del Vaticano, la reunión de alto nivel ratificó el excelente estado de las relaciones bilaterales entre la República de Colombia y la Santa Sede, enfocándose en mecanismos conjuntos para blindar la estabilidad social.

Durante el intercambio, ambas delegaciones hicieron especial énfasis en:

«La colaboración positiva y constante entre la Iglesia católica y el Estado colombiano, en favor de la promoción de la paz, la reconciliación y la búsqueda de la unidad nacional».

A la par de las prioridades del orden interno, el jefe de Estado y el Sumo Pontífice pasaron revista a la compleja realidad sociopolítica que atraviesa América Latina. Según los cables diplomáticos procedentes de la Santa Sede, el diálogo en este segmento estratégico se concentró en evaluar las repercusiones de los conflictos armados regionales, el avance de la delincuencia organizada internacional y los desafíos globales derivados del cambio climático, un eje transversal en la doctrina política de Petro.

Delegación oficial y agenda complementaria con la Santa Sede

El mandatario colombiano estuvo respaldado en la Santa Sede por una comitiva del más alto perfil diplomático y ejecutivo. La delegación oficial de la República estuvo conformada por:

  • Iván Velásquez: Embajador extraordinario y plenipotenciario de Colombia ante la Santa Sede.
  • Rosa Villavicencio: Ministra de Relaciones Exteriores (Canciller).
  • Nohra Mondragón: Directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE).
  • Jennifer Mojica: Embajadora colombiana ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
  • José Raúl Moreno: Jefe de Despacho de la Presidencia.
  • Núcleo familiar: Andrea Petro (hija del primer mandatario) junto a sus hijas, quienes participaron en el tradicional saludo protocolario y el intercambio de presentes.

Tras la conclusión de la audiencia con León XIV, el presidente Petro y su canciller se trasladaron a una mesa de trabajo técnica con la cúpula de la diplomacia vaticana. En esta sesión participaron el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, y monseñor Daniel Pacho, subsecretario para el sector multilateral de la sección para las relaciones con los Estados y organismos internacionales, con quienes se evaluaron compromisos de cooperación en misiones de paz terrestres.

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Segunda audiencia con el sucesor de Francisco y controversia protocolaria

Este encuentro cara a cara representa la segunda oportunidad en la que Gustavo Petro dialoga personalmente con el máximo jerarca de la Iglesia católica desde que este asumiera el solio de San Pedro en mayo del año pasado, tras el fallecimiento del papa Francisco. El mandatario colombiano ya había asistido formalmente a la solemne ceremonia de entronización del pontífice y ahora consolida este canal directo de comunicación institucional en las semanas de cierre de su administración.

Pese al carácter protocolario de la jornada, la visita no estuvo exenta de debate en los círculos políticos de Bogotá. La Casa de Nariño anunció inicialmente el viaje al Viejo Continente presentándolo como una «invitación directa e iniciativa» de la Santa Sede hacia el gobernante colombiano. Sin embargo, fuentes de la diplomacia eclesiástica matizaron el hecho, recordando que este tipo de audiencias privadas responden a solicitudes formales enviadas con antelación por las cancillerías de los respectivos gobiernos y no a invitaciones de oficio de la corte papal.

Hasta el momento de emitirse este despacho, ni el presidente Gustavo Petro ni los portavoces de la Casa de Nariño han ofrecido declaraciones complementarias a los medios colombianos respecto al balance del encuentro, limitándose a difundir los registros fotográficos oficiales y las notas conjuntas emitidas por la sala de prensa de la Santa Sede.