El Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (Centcom) confirmó este jueves 20 de agosto de 2026 la llegada formal del portaaviones USS George Washington a la zona de operaciones de Oriente Medio. El despliegue del buque insignia tiene como objetivo prioritario relevar al USS Abraham Lincoln, cuya prolongada misión en alta mar detonó una intensa controversia política y militar por el deterioro sostenido de las condiciones de vida y la salud mental de sus marineros.

A través de un comunicado difundido en la red social X, el Centcom detalló que el grupo de combate del USS George Washington arribó al área de responsabilidad el miércoles para iniciar sus operaciones de vigilancia y disuasión en el marco de la escalada bélica regional.

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“El grupo de combate del portaaviones George Washington se encuentra operando en Oriente Medio durante un despliegue programado, tras haber ingresado en el teatro de operaciones del Centcom”, precisó el mando militar estadounidense.

Tensión a bordo: Racionamiento, fallas de infraestructura y crisis de salud mental

La sustitución del navío ocurre tras semanas de crecientes tensiones entre el Pentágono, miembros del Congreso y familiares de los marineros asignados al USS Abraham Lincoln. La embarcación, que originalmente zarpó desde el puerto de San Diego, California, el 21 de noviembre de 2025 para una misión en el mar de China Meridional, fue redirigida hacia Oriente Medio previo al estallido de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán iniciadas a finales de febrero de 2026.

Con casi nueve meses ininterrumpidos en el mar y más de 250 días sin atracar en puerto continental —un récord operacional para la Armada estadounidense en la era moderna—, la tripulación de más de 5.000 efectivos comenzó a manifestar graves problemas de logística y bienestar:

  • Desabastecimiento de insumos: Reportes de las familias confirmaron racionamiento de alimentos, baja ingesta calórica diaria y desabastecimiento de artículos de higiene básica como jabón, crema dental y desodorantes.
  • Fallas en la infraestructura: Problemas persistentes en los sistemas de plomería y desalinizadores, falta de agua caliente prolongada, moho en las duchas y suspensión prolongada del servicio de lavandería.
  • Impacto en la salud mental: Informes de publicaciones especializadas como Navy Times señalaron el incremento de casos de depresión severa y múltiples intentos de marineros por arrojarse por la borda debido al agotamiento extremo.

La postura de la Casa Blanca y el Pentágono frente a los reclamos

Pese a los requerimientos formales presentados por legisladores demócratas para abrir una investigación oficial sobre la gestión del despliegue, la administración del presidente Donald Trump y los altos mandos del Pentágono desestimaron las denuncias públicas.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, calificó las versiones sobre el deterioro de la nave como una «caricaturización de la realidad» y sostuvo que la embarcación mantuvo los estándares operativos necesarios para sus operaciones de combate. En la misma línea, voceros del Centcom catalogaron como «falsas» las aseveraciones sobre una crisis logística y enfatizaron la resiliencia de la tripulación durante las misiones aéreas ejecutadas.

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Por su parte, el presidente Trump confirmó la semana pasada que el relevo estaba programado para enviar una embarcación de similar capacidad operacional, garantizando la continuidad de la presencia militar estadounidense en las rutas marítimas estratégicas del Golfo Pérsico y el mar Arábigo.

Inicio del retorno hacia Estados Unidos

Con el ingreso operativo del USS George Washington al teatro de operaciones del Centcom, el portaaviones USS Abraham Lincoln inició su travesía de regreso hacia la base naval de San Diego. El retorno del navío tomará aproximadamente un mes de navegación, poniendo fin a uno de los despliegues más extensos y polémicos de la flota naval de los Estados Unidos en los últimos años.