La estabilidad en Asia Central pende de un hilo. El Gobierno de los talibanes en Afganistán informó este viernes, 27 de febrero de 2026, el lanzamiento de una ofensiva aérea contra centros de mando y bases militares estratégicas en el interior de Pakistán. Esta acción marca el punto de no retorno en un conflicto que Islamabad ya califica formalmente como una «guerra abierta».
Escalada militar: Ataques en Abbottabad y Faisalabad
Según el comunicado oficial del Emirato Islámico de Afganistán, la incursión aérea se ejecutó con éxito a las 11:00 hora local (06:30 GMT). Los objetivos alcanzados incluyen instalaciones militares en Abbottabad, Nowshera, Jamrud y las proximidades de Faisalabad, una zona crítica cercana a la capital paquistaní.
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Kabul justifica esta ofensiva como una «respuesta directa y necesaria» a los bombardeos nocturnos previos ejecutados por la aviación de Islamabad sobre las provincias de Kabul, Kandahar y Paktia.
Versiones encontradas sobre la efectividad del ataque
Pese a la contundencia del anuncio afgano, el ministro de Información de Pakistán, Attaullah Tarar, ofreció una versión distinta. Según el funcionario, las fuerzas talibanes intentaron utilizar drones contra objetivos estratégicos, pero estos fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea del país. «No se han registrado daños personales ni materiales de consideración en suelo paquistaní«, subrayó Tarar.
El origen del conflicto: El TTP y la soberanía fronteriza
El actual estallido de violencia es la culminación de meses de fricción diplomática. El eje de la disputa es la presencia de los insurgentes del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) en territorio afgano.
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La postura de Islamabad: Acusa al régimen talibán de dar refugio a terroristas que operan contra Pakistán.
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La postura de Kabul: Niega las acusaciones y defiende su soberanía territorial frente a las incursiones de Pakistán.
Hasta el momento, las cifras de víctimas son contradictorias. Mientras el Gobierno afgano reporta poco más de una veintena de fallecidos, fuentes de Islamabad elevan la cifra de bajas afganas a más de 200 combatientes, reflejando la gravedad del enfrentamiento transfronterizo.
Reacción Internacional: Rusia y China piden «moderación extrema»
La comunidad internacional observa con alarma este enfrentamiento entre dos potencias regionales.
Rusia: El mediador en una posición incómoda
Desde Moscú, la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Sajárova, instó a ambas naciones —a las que calificó de «amistosas»— a abandonar la vía militar.
«Instamos a Afganistán y Pakistán a regresar a la mesa de negociaciones para resolver todas las diferencias por medios políticos y diplomáticos«, señaló Sajárova a través de Telegram.
Cabe destacar que Rusia es actualmente el único país que ha reconocido oficialmente al Gobierno talibán (abril de 2025), estableciendo una alianza estratégica que ahora se ve amenazada por este conflicto.
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China: Esfuerzos diplomáticos para un alto al fuego
Por su parte, el gigante asiático ha activado sus canales diplomáticos. La portavoz de Exteriores china, Mao Ning, confirmó que Beijing está en conversaciones con ambas partes para lograr un «alto el fuego lo antes posible» y evitar un mayor derramamiento de sangre que desestabilice la región.
Contexto: El incidente más grave desde 2021
Este intercambio de fuego representa el incidente bélico más grave entre ambos países desde que los talibanes retomaron el poder en Afganistán en agosto de 2021. Lo que comenzó como escaramuzas fronterizas ha evolucionado hacia un conflicto de alta intensidad que amenaza con involucrar a otros actores regionales en una zona ya castigada por la inestabilidad.





