A veces las transformaciones más importantes no empiezan con una nueva fuente de financiación, sino con una nueva manera de mirar los recursos que ya existen dentro del negocio. Facturas pendientes de pago, contratos y órdenes de compra, que durante años permanecieron como activos inmóviles, hoy comienzan a desempeñar un papel distinto dentro de la estrategia financiera de muchas empresas colombianas.
Ese cambio explica buena parte de los resultados obtenidos por KLYM by Coval durante el primer semestre de 2026. La compañía registró un incremento de 25% en nuevos clientes y de 26% en volumen negociado frente al mismo periodo del año anterior, impulsada por una mayor adopción de soluciones enfocadas en liquidez empresarial.
La tendencia aparece en un momento en que el mercado sigue enfrentando retos asociados al acceso al financiamiento y a los tiempos de pago entre empresas. En lugar de esperar a que esos factores mejoren, muchas organizaciones están optando por reorganizar la manera en que administran su capital de trabajo.
Es una lógica similar a la que han impulsado muchas empresas tecnológicas: aprovechar mejor los recursos disponibles antes de incorporar otros nuevos. En este caso, la innovación no está en crear un activo diferente, sino en acelerar el valor de uno que ya forma parte del negocio.
Bajo esa dinámica, el factoring se consolidó como el principal motor de crecimiento de KLYM by Coval. Durante el primer semestre del año, esta línea de negocio creció cerca de 50% tanto en clientes como en montos desembolsados, reflejando una mayor confianza empresarial en este mecanismo de liquidez.
Según Daniela Torres Sáenz, Country Manager de KLYM by Coval en Colombia, cada vez más compañías entienden que fortalecer el flujo de caja también implica aprovechar activos comerciales que ya hacen parte de su operación, convirtiéndolos en recursos disponibles para atender necesidades inmediatas o responder con mayor rapidez a nuevas oportunidades de negocio.
Los sectores que más participan de esta dinámica muestran por qué la velocidad financiera se ha convertido en un factor competitivo. La industria manufacturera concentra el 37% de la cartera activa de clientes, mientras que el comercio mayorista y minorista representa el 18%, actividades donde la liquidez suele definir la continuidad de la operación diaria.
El desempeño en Colombia también se apoya en la evolución regional de Coval, cuya mejora en la clasificación de riesgo otorgada por Humphreys Clasificadora de Riesgo reconoce el fortalecimiento financiero alcanzado por la organización, así como la consolidación de sus operaciones en distintos mercados de la región.
El resultado deja una señal sobre la evolución del financiamiento empresarial. Más allá del crecimiento de una compañía, evidencia que las empresas están incorporando herramientas más flexibles para administrar su liquidez, transformando activos comerciales en capital disponible y construyendo una gestión financiera mucho más dinámica frente a las exigencias del mercado.





