Aunque hablar de envejecimiento suele llevar la conversación hacia pensiones y salud, la proyección del DANE plantea un escenario bastante más amplio, porque en 2036 los adultos mayores representarían el 18,2 % de la población colombiana, frente al 17,9 % de los menores de 15 años. Esa cercanía no es un dato menor para las empresas y las instituciones educativas, ya que muestra cómo cambia el tamaño relativo de los públicos a los que durante décadas se han dirigido buena parte de sus servicios.

Con ese escenario como telón de fondo, la CUN lanzó Vitalia – CUN50+, un club de longevidad que busca trabajar con personas mayores de 50 años mediante experiencias de aprendizaje permanente y bienestar, en lugar de limitarse a una oferta académica convencional. La iniciativa fue presentada el 19 de septiembre en Bogotá por la Escuela de Salud y Bienestar de la CUN junto con el Colegio Gerontológico Colombiano, en un encuentro que puso alrededor de la misma mesa a actores de salud, empresas, entidades públicas y organizaciones sociales.

El cambio de enfoque resulta relevante porque una persona que supera los 50 años puede tener todavía décadas de vida por delante y, dependiendo de su situación, continuar trabajando, emprendiendo, estudiando o participando en actividades comunitarias, de manera que la educación deja de estar concentrada exclusivamente en las primeras etapas de la vida. “Colombia está entrando en una nueva realidad demográfica y debemos prepararnos desde ahora”, señaló el Dr. Andrés Hernández, director nacional de la Escuela de Salud y Bienestar de la CUN, al explicar el propósito de Vitalia.

La propuesta intenta responder a esa realidad con una oferta que combina salud física, bienestar emocional, inclusión digital, cultura, creatividad y emprendimiento, mientras incorpora también espacios para construir nuevos proyectos de vida. En términos de negocio, esa mezcla permite que la conversación pase de vender una capacitación puntual a desarrollar una relación más prolongada con una comunidad que puede tener necesidades diferentes a medida que cambia su edad, su actividad laboral y su entorno familiar.

El segundo frente está en las empresas, porque Vitalia contempla programas de bienestar institucional, preparación para la jubilación y acciones relacionadas con el talento sénior, un terreno que puede ganar relevancia a medida que aumenta la permanencia de trabajadores experimentados en las organizaciones. Allí el desafío no consiste solamente en preparar una salida laboral, sino en gestionar conocimiento, acompañar cambios de etapa y encontrar mecanismos para que la experiencia acumulada no se pierda cuando una persona deja determinada posición.

De hecho, la diferencia proyectada para 2036 entre mayores y menores de 15 años ayuda a explicar por qué la economía plateada empieza a ser una conversación empresarial y no exclusivamente social, ya que una población mayor más numerosa modifica los mercados que atienden educación, tecnología, salud, entretenimiento, servicios financieros y bienestar. Por eso, cuando Hernández plantea que “siempre hay algo nuevo por aprender, compartir y alcanzar”, la frase funciona también como una descripción del espacio que la CUN intenta ocupar dentro de una población cuya composición seguirá cambiando.

En la práctica, el valor de esta apuesta dependerá de que la longevidad pueda traducirse en soluciones concretas y sostenibles, porque el crecimiento de la población mayor por sí solo no garantiza una oportunidad económica si las instituciones no entienden sus diferentes necesidades y capacidades. La CUN está entrando en ese terreno con Vitalia y con una mirada que conecta educación, bienestar y participación, mientras el dato demográfico apunta a una transformación que obligará a empresas y organizaciones a pensar en consumidores, trabajadores y estudiantes de mayor edad durante mucho más tiempo.