En la mañana de este martes 4 de agosto de 2026, una profunda ola de zozobra sacudió a los habitantes del noroccidente del departamento de Cundinamarca. Pobladores de la región reportaron a las autoridades el hallazgo de material alusivo y propagandístico a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), instalado a un costado de un corredor vial terciario en la vereda Montecristo, un punto neurálgico ubicado en el perímetro límite entre los municipios de Chaguaní y Guaduas.
La aparición del material proselitista encendió de inmediato las alarmas de los esquemas de seguridad departamentales, motivando la reacción urgente de unidades de la Policía de Cundinamarca y del Ejército Nacional.
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Intimidación y propaganda en la vereda Montecristo
De acuerdo con el registro fotográfico y el informe oficial recopilado en el lugar de los hechos, los elementos fueron fijados minuciosamente a los postes de madera de una cerca perimetral que bordea la carretera rural, una zona rodeada de tupida vegetación y de tránsito constante para agricultores y campesinos de la comarca.
El conjunto propagandístico consta de varias banderas con los colores distintivos del grupo insurgente (rojo y negro). En uno de los trapos se leen con claridad las siglas “ELN” pintadas en letras blancas, mientras que en una segunda tela fue plasmado un directo mensaje de amedrentamiento hacia la población y las autoridades locales:
“ELN 2026. Ojo, ya está advertido”, rezaba el texto que generó temor colectivo entre los pobladores de Chaguaní y Guaduas.
Las primeras hipótesis formuladas por las agencias de inteligencia sugieren que la instalación de este material se llevó a cabo bajo el cobijo de la noche o durante las primeras horas de la madrugada del martes, aprovechando la poca iluminación y la ausencia de vigilancia en el tramo secundario para evitar ser interceptados por las patrullas cuadrantales.
Operativo antiexplosivos e investigación de responsabilidades
Tras la recepción de la denuncia por parte de la comunidad, un grupo especializado del Cuerpo Antiexplosivos de la Policía Nacional y unidades de la Décima Quinta Brigada del Ejército se desplazaron hasta la vereda Montecristo para coordinar la inspección del sitio.
Siguiendo los protocolos de seguridad militar frente a este tipo de puestas en escena de la insurgencia, los uniformados acordonaron el perímetro para verificar y descartar la presencia de artefactos explosivos improvisados (AEI) o trampas cazabobos ocultas alrededor de la cerca o debajo de la vegetación, táctica habitualmente empleada por los grupos armados ilegales para lesionar a la Fuerza Pública durante la remoción de pancartas.
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Una vez asegurada la zona y descartado cualquier tipo de riesgo térmico o expansivo, las tropas procedieron a retirar los lienzos y a recolectar elementos materiales probatorios.
Asimismo, las autoridades judiciales adelantaron entrevistas en el sector e iniciaron el rastreo de cámaras de seguridad en vías de acceso cercanas para identificar a los responsables de la acción. El comando de la Policía de Cundinamarca evalúa si el hecho responde a una incursión de milicias urbanas o células de propaganda que buscan sembrar zozobra en la provincia de Bajo Magdalena, o si se trata de un acto de delincuencia común instrumentalizando el nombre del grupo armado para extorsionar a comerciantes y ganaderos de la región.





