La espiral de violencia que golpea al suroccidente de Colombia se cobró la vida de tres oficiales en buen retiro del Ejército Nacional. Las víctimas, identificadas como el coronel (r) Libardo Osorio Sánchez y los mayores (r) Harold Sánchez Vergara y Rodrigo Amórtegui, fueron atacadas a tiros la tarde del jueves 30 de julio de 2026, mientras realizaban una jornada de ciclismo deportivo sobre la arteria vial que conecta a los municipios de Silvia y Totoró, en el oriente del departamento del Cauca.

El crimen, que ha generado consternación en los estamentos militares y en la comunidad local, se registró exactamente en el sector conocido como Miraflores, una zona limítrofe y montañosa entre ambos municipios. De acuerdo con las primeras investigaciones, los deportistas fueron interceptados por una estructura armada ilegal que abrió fuego de manera directa e indiscriminada, provocándoles la muerte instantánea en el lugar de los hechos.

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Ataque a quemarropa y levantamiento de los cuerpos

Fuentes de la Policía Judicial que atendieron la emergencia confirmaron que los cadáveres presentaban impactos de proyectil de arma de fuego infligidos a corta distancia. Tras las primeras inspecciones técnicas en la escena del crimen, los restos mortales de los tres oficiales retirados fueron trasladados a la sede del Instituto Nacional de Medicina Legal en el municipio de Piendamó para las diligencias necropsiales correspondientes.

Documentos audiovisuales y fotografías recopiladas por los investigadores muestran una escena desgarradora: los cuerpos de los tres ciclistas quedaron tendidos sobre la capa asfáltica y a un costado de la zona boscosa de la vía, vistiendo aún sus uniformes de ciclismo, cascos y equipos de protección deportiva.

Unidades tácticas de la Tercera División del Ejército Nacional, en coordinación con la Policía Nacional y peritos de la Fiscalía General de la Nación, se desplegaron en el sector para asegurar el área, recolectar elementos materiales probatorios y trazar las rutas de huida empleadas por los agresores.

La masacre número 77 en Colombia durante 2026

Aunque las autoridades aún no han atribuido el triple homicidio de forma oficial a una organización específica, la zona donde ocurrió el ataque se encuentra bajo la influencia delictiva de diversos grupos armados al margen de la ley.

El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) confirmó que este trágico suceso se clasifica formalmente como un homicidio colectivo, elevando a 77 la cifra de masacres perpetradas en el territorio nacional en lo transcurrido del año 2026.

Ante la gravedad de los hechos, la Gobernación del Cauca emitió un pronunciamiento urgente exigiendo celeridad a la Fiscalía General de la Nación:

«Hacemos un llamado vehemente a los organismos de investigación para que adelanten las pesquisas con la mayor celeridad posible, permitiendo esclarecer los móviles del ataque y capturar a los responsables materiales e intelectuales de este vil asesinato. Mantendremos el monitoreo permanente junto a la Fuerza Pública», manifestaron las autoridades departamentales.

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Alerta Temprana de la Defensoría advertía disputas entre el ELN y disidencias de ‘Mordisco’

El corredor vial donde se registró el crimen ha sido catalogado de forma histórica por las agencias de inteligencia como una zona de altísimo riesgo para la población civil, los viajeros y los deportistas. La Defensoría del Pueblo ya había encendido las alarmas de manera institucional mediante la Alerta Temprana 024 de 2023 y el posterior Informe de Seguimiento 009 de 2026.

En dichos documentos de advertencia, el órgano de control humanitario enfatizó que en el municipio de Silvia y sus alrededores persisten amenazas latentes para la vida de los pobladores y transeúntes, especialmente en los territorios ancestrales de los resguardos indígenas de Tumburao, Quichaya, La Gaitana, Pitayó y Quizgó, así como en el corregimiento de Usenda.

Esta vulnerabilidad estructural responde a las violentas disputas territoriales y de control de corredores estratégicos para el narcotráfico entre el Bloque Occidental Comandante Jacobo Arenas —fuerza disidente de las antiguas Farc alineada con alias ‘Iván Mordisco’— y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), estructuras que hoy aterrorizan a las comunidades de la región.