En lo que se consolida como uno de los ataques coordinados más profundos y masivos en lo que va de la guerra, el Ministerio de Defensa de Rusia reportó este miércoles 10 de junio de 2026 la interceptación de una oleada sin precedentes de 326 drones ucranianos sobre su territorio.

La ofensiva aérea de Kiev golpeó simultáneamente 19 regiones estratégicas, la capital del país y la península ocupada de Crimea, logrando penetrar escudos antiaéreos para impactar refinerías de petróleo del gigante estatal Rosneft y complejos de la industria bélica a casi 1.000 kilómetros de la frontera ucraniana.

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Zelenski confirma el uso de misiles de crucero de fabricación propia

Desde Kiev, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, rompió la habitual discreción de sus fuerzas militares y confirmó el éxito de la operación transfronteriza nocturna. El mandatario destacó el uso de tecnología militar autóctona: los misiles de crucero FP-5 Flamingo, desarrollados por la industria de defensa ucraniana.

El principal objetivo de este armamento de largo alcance fue una planta dedicada a la fabricación de componentes de alta tecnología para drones y misiles rusos, ubicada en la ciudad de Cheboksari (a 600 kilómetros al este de Moscú). Fuentes locales y canales de Telegram rusos confirmaron que el impacto directo tuvo como blanco las instalaciones de la empresa militar VNIIR-Progress, la cual ya arrastraba un historial de asedios aéreos previos.

Balance de los daños en el corazón energético y militar ruso

El alcance del ataque masivo abarcó desde las fronteras tradicionales hasta regiones ubicadas en la retaguardia profunda de la Federación Rusa:

  • Samara (A 855 km de Moscú): Drones kamikaze ucranianos impactaron de lleno contra la refinería de petróleo de Kuibishev, operada por la estatal Rosneft. El golpe a esta infraestructura, una de las más grandes del distrito industrial, fue ratificado por el propio Zelenski pese al silencio inicial de las autoridades locales.
  • Vladímir (A 170 km de Moscú): Las autoridades reportaron dos incendios de grandes proporciones en instalaciones industriales tras la caída de aeronaves no tripuladas.
  • Vorónezh y Moscú: En Vorónezh, a 400 kilómetros de la frontera, se reportó la destrucción de más de 40 drones en su espacio aéreo. Por su parte, el alcalde de la capital rusa, Serguéi Sobianin, aseguró que los sistemas de defensa de la metrópoli derribaron cuatro aparatos que se dirigían directamente hacia el área urbana de Moscú.
  • Penza: El gobernador Oleg Melnichenko confirmó el derribo de dos drones y mantuvo activas las alarmas por inminente riesgo de bombardeo con misiles balísticos durante la mañana.

Incendio en el Museo de la Defensa de Sebastopol

Uno de los puntos de mayor fricción mediática y simbólica de la jornada ocurrió en la península de Crimea. Varios drones ucranianos lograron burlar el anillo defensivo del Mar Negro e impactaron la estructura del emblemático Museo y Monumento a la Defensa de Sebastopol (1854-1855), desatando un incendio de considerables proporciones en las salas históricas.

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La respuesta política del Kremlin ante este hecho fue de absoluta indignación. El gobernador de la ciudad federal impuesto por Moscú, Mijaíl Ravzovzháyev, arremetió con dureza contra el mando militar ucraniano:

«Bárbaros y monstruos atacaron deliberadamente lo que más apreciamos, intentando destruir nuestra esencia. Solo unos degenerados absolutos podrían hacer tal cosa: atacar deliberadamente un museo», lamentó el funcionario.

Ravzovzháyev no dudó en comparar la táctica de Kiev con los crímenes perpetrados por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial, asegurando que este tipo de agresiones patrimoniales no quebrarán la identidad rusa en Crimea y, por el contrario, «los hará más fuertes» en el desarrollo del conflicto.