La participación de Irán en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026 se ha convertido en el epicentro de un intenso debate diplomático y deportivo. Ante los rumores de una posible exclusión o retiro voluntario de la selección persa, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha sido tajante: no existe un escenario donde Irán no esté presente en la cita mundialista que iniciará el próximo 11 de junio.

«Solo existe el Plan A»: La postura inamovible de Infantino

Durante las últimas semanas, Infantino ha trabajado activamente para asegurar que las tensiones geopolíticas no empañen el certamen. El máximo dirigente del fútbol mundial ha cortado de raíz cualquier especulación sobre sustituciones de último minuto.

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Van a jugar en el Mundial. No hay planes B, C ni D; el plan A es el único. El deporte se tiene que quedar al margen de la política”, sentenció Infantino.

A pesar de los mensajes contradictorios provenientes de Teherán —donde se llegó a especular con la negativa de viajar a territorio estadounidense o la petición de jugar solo en sedes mexicanas—, la FIFA mantiene que Irán es un miembro de pleno derecho del histórico torneo de 48 selecciones. Incluso el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha intentado restar hierro al asunto declarando: “No me importa si Irán va al Mundial”.

La «Propuesta Zampolli»: ¿Un sueño italiano sin base sólida?

La controversia cobró fuerza tras la propuesta de Paolo Zampolli, figura cercana a la administración Trump, quien sugirió formalmente que Italia ocupara el lugar de Irán. Según reveló el Financial Times, Zampolli apeló al «pedigrí» de la Azzurra y sus cuatro títulos mundiales para justificar su inclusión.

Sin embargo, para la FIFA, esta sugerencia carece de rigor, fundamento y base reglamentaria. Irán obtuvo su cupo legítimamente en el terreno de juego, y cualquier intento de sustitución por una selección de otra confederación (UEFA) vulneraría los principios de equidad deportiva.

El Reglamento de la FIFA: Multas millonarias por retiro

Si la Federación de Irán decidiera finalmente no acudir a la cita, las consecuencias económicas y disciplinarias serían devastadoras. El Artículo 6 del Reglamento del Mundial 2026 establece sanciones estrictas para las federaciones que abandonen la competición:

  1. Retiro con más de 30 días de antelación: Multa mínima de 275.000 euros.
  2. Retiro en los 30 días previos al inicio: La sanción se eleva a un mínimo de 550.000 euros.
  3. Sanciones adicionales: Reembolso total de los fondos de preparación otorgados por FIFA y posibles medidas disciplinarias adicionales impuestas por el Consejo de la FIFA.

Reacciones en Italia: «El Mundial se gana en la cancha»

Curiosamente, la propuesta de incluir a Italia no ha sido bien recibida en el país europeo. Tanto las autoridades deportivas como el gobierno italiano han rechazado la idea de entrar al torneo «por la puerta de atrás».

  • Andrea Abodi (Ministro de Deportes): “No es posible ni apropiado. Se clasifica en el terreno de juego”.
  • Luciano Buonfiglio (Presidente del CONI): “Me sentiría ofendido. Hay que merecerlo para ir al Mundial”.

Analistas sugieren que la propuesta de la administración Trump podría ser un intento de suavizar las relaciones con el gobierno de Giorgia Meloni, tras recientes fricciones diplomáticas, pero el consenso deportivo es unánime: la plaza le pertenece a Asia.

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¿Quién ocuparía la plaza de Irán en caso de renuncia?

Si llegara a producirse la vacante, la lógica reglamentaria indica que el cupo debería permanecer en la Confederación Asiática de Fútbol (AFC).

  • Emiratos Árabes Unidos (EAU): Sería el candidato natural tras quedar a las puertas de la repesca intercontinental.
  • Presión de otras confederaciones: Selecciones como Jamaica (CONCACAF) y Bolivia (CONMEBOL), que perdieron en la repesca ante RD Congo e Irak respectivamente, también estarían atentas, aunque la AFC ejercerá toda su influencia política para mantener sus nueve plazas garantizadas.

Por ahora, el balón sigue en el tejado de Teherán, pero con una FIFA que no dará el brazo a torcer en su defensa de la integridad del calendario ya establecido.