En un movimiento coordinado para aumentar la presión diplomática y económica sobre Teherán, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) han acordado este jueves, 29 de enero de 2026, un nuevo y severo paquete de sanciones contra Irán. Las medidas surgen como respuesta directa a la represión de las protestas civiles y a la implicación del régimen iraní en el conflicto ucraniano a través de su apoyo militar a Rusia.

Respuesta a la represión y la alianza con Moscú

El Consejo de Ministros, reunido en Bruselas, ha puesto en la diana a unas 30 entidades y funcionarios iraníes, según adelantó la agencia DPA. La decisión, adoptada de forma unánime y sin debate previo, refleja la urgencia del bloque comunitario por castigar las violaciones de derechos humanos en el país persa.

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Fuentes diplomáticas señalan que estas sanciones son una reacción a la «brutalidad sistémica» empleada contra los manifestantes antigubernamentales. Organizaciones de derechos humanos estiman que miles de personas han perdido la vida; de hecho, varios ministros europeos elevaron hoy la cifra de víctimas potenciales hasta las 30,000, en un contexto de decenas de miles de detenciones y una censura informativa digital impuesta por Teherán para silenciar las protestas.

El impacto de las medidas: Congelación de activos y bloqueo comercial

Las sanciones aprobadas conllevan repercusiones económicas y de movilidad inmediatas para los señalados:

  • Congelación de activos: Los bienes y cuentas de las entidades afectadas dentro del territorio de la UE quedarán bloqueados.

  • Restricciones financieras: Se prohíbe a ciudadanos y empresas de los 27 Estados miembros facilitar fondos o recursos económicos a los sancionados.

  • Prohibiciones de viaje: Los funcionarios incluidos en la lista tendrán vetada la entrada al espacio común europeo.

  • Veto a las exportaciones: La UE ampliará la lista de bienes prohibidos para la exportación hacia Irán, endureciendo el control sobre tecnología y suministros sensibles.

Giro histórico: La Guardia Revolucionaria, a un paso de la lista terrorista

El punto de inflexión de la jornada ha sido el consenso respecto al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Tras meses de reticencias, el cambio de postura de Francia ha allanado el camino para que el brazo armado del régimen sea clasificado como organización terrorista, equiparándola legalmente a grupos como Al Qaeda, Hamás o el Estado Islámico (ISIS).

La Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, confirmó que existe un acuerdo de principio para esta designación. Aunque Kallas enfatizó que «las vías diplomáticas con Teherán permanecerán abiertas», subrayó que la unidad europea en este tema es total.

«La forma en que las personas han sido golpeadas, torturadas y ejecutadas es tan dramática que la UE, como comunidad de valores, no podía sino reaccionar con firmeza«, declaró el ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, calificando al liderazgo iraní de «régimen injusto».

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Un símbolo de peso político

Aunque la Guardia Revolucionaria ya era objeto de restricciones económicas desde hace una década, su inclusión formal en la lista de grupos terroristas posee una carga simbólica y política sin precedentes. Fundada tras la Revolución de 1979, la Guardia controla no solo las fuerzas armadas, sino gran parte de la economía iraní y el desarrollo del programa atómico.

La ratificación final de esta medida requiere la unanimidad de los 27 Estados miembros, la cual parece garantizada tras el respaldo de París. Los nombres específicos de las nuevas entidades sancionadas se publicarán en las próximas horas en el Diario Oficial de la Unión Europea.