El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, escaló drásticamente la retórica bélica contra la República Islámica de Irán al amenazar de forma explícita con bombardear y destruir activos de infraestructura civil clave del país persa. En una entrevista concedida a la cadena estadounidense Fox News, el mandatario advirtió que la próxima semana todas las centrales eléctricas y puentes del territorio iraní serán devastados de manera sistemática, «a menos que se sienten a la mesa de negociaciones».

La advertencia de la Casa Blanca coincide con el anuncio de nuevas incursiones aéreas masivas para las próximas noches, lo que proyecta un panorama de hostilidades abiertas tras el colapso del pacto de no agresión provisional. Como represalia inmediata a los bombardeos nocturnos comandados por Washington, las fuerzas de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) respondieron lanzando una nueva andanada de misiles y drones autoguiados contra objetivos estratégicos en la región del Golfo Pérsico y el espacio aéreo de Jordania.

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El precedente del bloqueo en el estrecho de Ormuz

Este ultimátum de Trump contra la infraestructura crítica no es un recurso inédito en su estrategia de presión. En abril pasado, el mandatario norteamericano ya había recurrido a la amenaza de demoler la red de puentes y las plantas de generación de energía del país asiático, una advertencia que finalmente no se ejecutó tras la concertación de una tregua temporal.

En aquel momento, el propósito de la Casa Blanca era forzar a Teherán a levantar el bloqueo naval sobre el estrecho de Ormuz, el paso marítimo más importante para el comercio y abastecimiento de crudo y gas natural a nivel global. Poco después de la presión discursiva, ambas delegaciones acordaron un cese de hostilidades de 60 días que hoy parece haber quedado completamente en el olvido debido a la reanudación del fuego mutuo.

Teherán denuncia la muerte de 30 civiles por bombardeos estadounidenses

La respuesta del gobierno iraní a la ofensiva militar norteamericana no se hizo esperar. Este miércoles 15 de julio de 2026, la portavoz del Ejecutivo de Irán, Fatemeh Mohajerani, denunció ante medios internacionales que al menos 30 civiles han perdido la vida en el transcurso de los últimos días a causa de los bombardeos aéreos ejecutados por Estados Unidos en la región meridional del país.

Por su parte, el estamento castrense iraní confirmó una nueva embestida contra su infraestructura militar. Durante la madrugada de este miércoles, una incursión estadounidense golpeó una base militar ubicada en la localidad de Bampur, en la convulsa provincia suroriental de Sistán y Baluchistán, dejando un saldo de siete militares fallecidos y múltiples heridos de gravedad.

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Ataque de precisión contra la base militar de Bampur

De acuerdo con un comunicado oficial emitido por la comandancia de las Fuerzas Armadas de Irán, la aviación estadounidense disparó un total de 13 misiles de alta precisión dirigidos específicamente contra las siguientes áreas de la base de Bampur:

  • Zonas de alojamiento y dormitorios del personal de guardia.
  • Residencias de invitados y delegados especiales.
  • Puestos de vigilancia y perímetros de seguridad.

La cúpula militar iraní aseveró de forma tajante que la naturaleza y distribución del bombardeo nocturno demuestra que la operación de Washington tenía como único objetivo «causar el mayor número posible de bajas humanas». Ante estos hechos, el Ejército de la República Islámica advirtió a la comunidad internacional que la respuesta de fuerza y la «venganza» por lo que calificaron como un «crimen de guerra» es un hecho «seguro e inminente», sepultando cualquier posibilidad de un retorno inmediato a los canales diplomáticos tradicionales.