Una devastadora avenida torrencial desencadenada este miércoles 26 de agosto de 2026 arrasó amplias zonas limítrofes entre Nepal y la región autónoma del Tíbet (China). Las violentas inundaciones repentinas destruyeron puentes, colapsaron vías de comunicación clave y provocaron el colapso de infraestructuras hidroeléctricas, dejando un saldo preliminar que supera los 160 fallecidos y cientos de personas desaparecidas o incomunicadas a ambos lados de la frontera.

La mayor parte de la tragedia se concentra en territorio nepalí. De acuerdo con el reporte oficial consolidado por la Oficina del Primer Ministro, en Nepal se han recuperado 157 cadáveres, la mayoría de los cuales aún no han podido ser identificados debido a la severidad del desastre.

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Cien personas sin contacto: Turistas, militares y trabajadores atrapados

El balance de personas cuyo paradero se desconoce asciende a cifras alarmantes. Las autoridades nepalíes confirmaron la búsqueda prioritaria de 484 turistas (391 de nacionalidad extranjera y 93 locales), entre los que se identifican ciudadanos de Estados Unidos, India, Malasia, Reino Unido y Australia.

Asimismo, los cuerpos de socorro intentan dar con la ubicación de 44 miembros del Ejército, 28 efectivos de la Policía Nacional, 13 integrantes de la Fuerza Armada de Policía y 60 obreros adscritos a proyectos de generación hidroeléctrica en la cuenca alta del río.

Por su parte, al otro lado de la frontera, la cadena estatal china CCTV y las autoridades locales del condado de Gyirong (Tíbet) reportaron oficialmente 3 personas muertas y 265 desaparecidas. Los organismos internacionales analizan si existe una superposición de datos entre ambos países, dado que la verificación de identidades en la zona limítrofe avanza con extrema dificultad por el corte de las telecomunicaciones.

Hipótesis del desastre: Terremoto y represamiento de río en el Tíbet

El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, explicó que los análisis preliminares apuntan a un evento geológico en cadena. Un sismo registrado a primeras horas de la mañana habría desencadenado un masivo deslizamiento de tierra y rocas en territorio tibetano, bloqueando temporalmente el cauce principal del río.

La acumulación colosal de agua rompió la represa natural momentos después, liberando un torrente descontrolado hacia las laderas y valles del norte de Nepal.

El impacto fue devastador en el distrito de Rasuwa, afectando de manera directa a las poblaciones de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, asentadas en las inmediaciones de uno de los corredores comerciales transfronterizos más importantes de la región.

«Vi cómo las aguas se llevaban por delante ocho o nueve camiones, además de casas y personas. Fue absolutamente desgarrador, nunca había visto nada igual», relató Suman Chalise, un habitante de 34 años de la localidad nepalí de Nuwakot.

La evaluación inicial de daños materiales contabiliza la destrucción de al menos 80 puentes y cerca de 40 kilómetros de carreteras, además de severas averías en complejas centrales hidroeléctricas.

Estado de desastre y despliegue militar de emergencia

Frente a la magnitud de la tragedia, el primer ministro nepalí, Balendra Shah, decretó la zona de desastre durante tres meses en los distritos afectados y ordenó la movilización inmediata de la flota de helicópteros militares y privados para agilizar las operaciones de búsqueda, rescate y traslado aeromédico.

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En un mensaje dirigido a la nación, Shah hizo un llamado vehemente a la unidad y a la calma mientras los equipos de rescate abren paso entre los escombros:

«Quiero asegurarles que no están solos en estos momentos difíciles: el Estado está con ustedes con todos sus medios y recursos. Por favor, tengan paciencia. El Gobierno asume toda la responsabilidad por su rescate, atención médica, alimentación y alojamiento», manifestó el mandatario.

Hasta el momento, las unidades aéreas y terrestres del Ejército de Nepal han logrado poner a salvo a 114 personas en el golpeado distrito de Rasuwa. Las labores de rescate continúan a marchas forzadas a medida que las brigadas intentan restablecer el fluido eléctrico y las vías terrestres.