Argentina vivió una jornada histórica marcada por la emoción y el reclamo de justicia, donde decenas de miles de argentinos se volcaron este martes 24 de marzo de 2026 a las calles de Buenos Aires y las principales capitales provinciales. El motivo: la conmemoración del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, al cumplirse exactamente medio siglo del inicio de la última dictadura cívico-militar (1976-1983).
Una Plaza de Mayo unida bajo el lema «Nunca Más»
Desde tempranas horas, una marea humana rodeó la emblemática Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada. Por segundo año consecutivo, el movimiento de derechos humanos logró una imagen de unidad histórica. Organizaciones como Abuelas y Madres de Plaza de Mayo marcharon junto al Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, consolidando un frente común tras casi dos décadas de convocatorias divididas.
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El escenario principal, ubicado a escasos metros de la sede de Gobierno, exhibía la consigna que atraviesa a la sociedad argentina: «A 50 años del golpe genocida, ¡que digan dónde están!». Este reclamo hace referencia directa a los miles de desaparecidos y al pacto de silencio que aún mantienen los responsables del terrorismo de Estado.
El impacto del terrorismo de Estado: Un sistema represivo organizado
La dictadura iniciada el 24 de marzo de 1976, tras el derrocamiento de Isabel Perón, instauró un sistema clandestino de detención, tortura y exterminio. Según organismos de derechos humanos, la cifra de víctimas asciende a 30.000 desaparecidos, además del robo sistemático de bebés y el exilio forzado de miles de ciudadanos.
«La dictadura fue terrorífica, cruel e inhumana. Se llevó a mucha gente, pero lo que no debe llevarse es nuestra conciencia de que no queremos ese tipo de mundo«, afirmó Jorge Fleitas, familiar de un desaparecido, en declaraciones para la prensa.
Memoria transgeneracional frente al contexto global
La movilización de este 2026 no solo miró al pasado, sino que analizó el presente político. Los asistentes destacaron la importancia de mantener viva la memoria en un contexto internacional de auge de movimientos de ultraderecha y discursos que cuestionan los consensos democráticos.
Para muchos, la marcha es un acto pedagógico. Valeria Coronel, una docente presente en la movilización, explicó la relevancia de asistir con las nuevas generaciones: «La memoria se transmite para que la lucha continúe; es la herencia que le quiero dejar a mi hija«.
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Puntos clave de la jornada:
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Unidad del movimiento: Agrupaciones peronistas y de izquierda marcharon juntas en un acto de cohesión política.
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Consigna central: El pedido por la apertura de archivos y la localización de los restos de los desaparecidos.
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Acto central: Lectura de un documento conjunto por parte de las referentes de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo a las 16:00 hora local.
El 50° aniversario del golpe reafirma que el «Nunca Más» no es solo un eslogan del pasado, sino un compromiso activo de la sociedad argentina por la defensa de las instituciones democráticas y los derechos humanos fundamentales.





