El brillo de los escenarios se ha desvanecido para una de las figuras más respetadas del entretenimiento en Colombia. Flor Vargas, reconocida por su impecable trayectoria en el cine, el teatro y la televisión, ha revelado públicamente la precaria situación que enfrenta. A sus 90 años, la actriz que dio vida a personajes memorables en producciones como ‘La saga, negocio de familia’, ‘Los Victorinos’ y El capo’, atraviesa un momento crítico marcado por la soledad, la escasez económica y el deterioro de su salud.

En una entrevista para el programa Bravíssimo de Citytv, Vargas confesó que su autonomía se ha visto severamente limitada, lanzando un llamado urgente a la solidaridad de sus seguidores y de las instituciones del país.

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Un estado de salud marcado por la falta de atención

La actriz relató con crudeza las dificultades físicas que padece. Tras sufrir tres caídas recientes, su movilidad se ha visto reducida al uso permanente de un caminador. “No puedo caminar bien… ya no puedo hacer cosas sencillas, como bañarme”, relató Vargas, evidenciando el nivel de dependencia al que ha llegado.

A este cuadro se suman otros padecimientos que complican su día a día:

  • Discapacidad auditiva: Dificulta su comunicación con el entorno.
  • Glaucoma: Una condición visual que requiere medicación ininterrumpida.
  • Fallas en la EPS: La actriz denunció que el servicio de salud es deficiente. A pesar de necesitar terapias físicas constantes para recuperar movilidad, estas son asignadas de forma esporádica: “A veces pasa un mes sin que me hagan la terapia”, señaló.

Crisis financiera: El desafío de sobrevivir con el salario mínimo

Pese a décadas de trabajo en la industria audiovisual colombiana, Flor Vargas reveló que no cuenta con un colchón financiero para su vejez. Su único ingreso es una pensión equivalente a un salario mínimo, cifra que resulta insuficiente para cubrir el costo de vida en Bogotá.

Entre el pago del arriendo, los servicios públicos y la alimentación, la actriz debe costear también la asistencia de una persona que la ayude algunas horas al día. Esta asfixia económica la ha llevado a considerar opciones que rechaza de plano por dignidad: “Prefiero morir en mi apartamento, tranquila, que en un hogar geriátrico deprimente de los que podría pagar”, afirmó con contundencia.

La dura realidad de la soledad y la pérdida familiar

Más allá de lo económico, la vulnerabilidad de Vargas se profundiza debido a la falta de una red de apoyo familiar. La actriz vive en una profunda soledad tras haber sobrevivido a sus dos hijos:

  1. Manuel Cabral: Reconocido actor que falleció hace 16 años.
  2. Cecilia Cabral: Su hija, quien murió hace siete años.

Esta ausencia de familiares directos ha dejado a la actriz a merced de la buena voluntad de amigos y de la asistencia social, en un país donde los artistas de la tercera edad suelen quedar en el olvido una vez se apagan los reflectores.

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Un llamado a la industria y al país

El caso de Flor Vargas reabre el debate sobre la Ley del Actor y las garantías de protección social para los artistas en su etapa de retiro. Mientras se espera una respuesta de los gremios de actuación o del Ministerio de Cultura, la actriz permanece en su vivienda, esperando que su voz sea escuchada antes de que su situación sea irreversible.

Flor Vargas representa no solo una época dorada de la televisión colombiana, sino también el rostro de miles de adultos mayores que, tras una vida de aportes a la sociedad, enfrentan un ocaso marcado por la carencia y el abandono estatal.