En una rápida reacción operativa, las autoridades confirmaron la captura de dos hombres y una mujer presuntamente involucrados en el homicidio del reconocido periodista judicial Cristian Herrera, asesinado el pasado sábado 6 de junio de 2026 en la capital de Norte de Santander.

De acuerdo con el reporte oficial, las capturas se materializaron en la tarde de este martes 9 de junio. Las investigaciones preliminares apuntan a que uno de los detenidos habría sido el autor material (sicario) que accionó el arma de fuego, mientras que las otras dos personas habrían estado a cargo de la logística y el transporte para ejecutar el crimen.

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En las próximas horas, una fiscal de la seccional de Norte de Santander presentará a los tres indiciados ante un juez penal de control de garantías para legalizar sus capturas, imputándoles los delitos de homicidio agravado y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego.

El día del atentado

El crimen contra Herrera ocurrió sobre el mediodía del 6 de junio en el barrio Quinta Oriental de Cúcuta. El periodista acababa de llegar a la vivienda de su suegra para almorzar cuando fue abordado por un sicario que, sin mediar palabra, le propinó nueve disparos en la cabeza y la espalda a plena luz del día. Aunque fue trasladado de urgencia a un centro asistencial cercano, Herrera falleció en el trayecto debido a la gravedad de las heridas.

Al momento de su muerte, Herrera se desempeñaba en el equipo de comunicaciones de la Secretaría de Hacienda de Norte de Santander, hacía parte de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y seguía investigando de manera independiente para medios digitales.

Cristian Herrera: Toda una vida bajo el fuego de las amenazas

La historia de Cristian Herrera es la radiografía del riesgo extremo al que se enfrentan los reporteros de investigación en las zonas de frontera. Hijo de periodista, inició su carrera a principios de los años 2000 en el diario La Opinión de Cúcuta, donde laboró durante casi 23 años cubriendo las dinámicas del narcotráfico, la corrupción y el orden público.

Las alarmas y los ataques en su contra marcaron su trayectoria de forma constante:

  • 2004 (Amenaza de la Dijín): Durante un operativo contra un presunto narcotraficante, uniformados de la Policía lo agredieron y un miembro de la Dijín le advirtió de forma directa: “Hijueputa, si llega a sacar alguna foto, los pelamos”.
  • 2005 (Exilio en Chile): Tras incursiones de paramilitares en la sede de La Opinión, quienes le exigieron salir del país argumentando que lo iban a asesinar, Herrera se exilió en Chile casi un año. Regresó en agosto de 2005 por el estado de salud de su padre.
  • 2014 (Los Rastrojos y el ELN): Fue declarado objetivo militar en un panfleto de la banda criminal Los Rastrojos. Meses después, tras publicar una entrevista con cabecillas del frente urbano Carlos Germán Velasco del ELN, recibió nuevas intimidaciones.
  • 2017 (Atentado contra su esquema): En enero de ese año, mientras se movilizaba con su colega Andrés González en un vehículo de la Unidad Nacional de Protección (UNP), seis motocicletas los acorralaron y rompieron el vidrio trasero del carro con una ráfaga de disparos.

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Tras el ataque de 2017, el Estado reforzó sus medidas con un vehículo blindado y dos escoltas permanentes, esquema que lo acompañó hasta el mediodía de su asesinato.

El 2 de octubre de 2024, Herrera había renunciado a La Opinión buscando libertad en las plataformas digitales. En su cuenta de X dejó una frase que hoy resuena con amargura entre el gremio periodístico del departamento: «Seguiré adelante en el periodismo y haciendo lo que más me gusta: investigar. Y ahora, si nadie me frena, vendrán cosas bellas». Su trágico final eleva la cifra de la violencia contra la prensa en una de las regiones más complejas del país.