Cuando un club que apenas lleva 2 años en formación consigue reunir participantes de Estados Unidos, Colombia, Venezuela, Ecuador y Uruguay alrededor de una competencia de 6 días, hay algo que merece mirarse más allá del resultado deportivo, porque detrás del Segundo Torneo Internacional Feria Ciudad Bonita aparece un intento de convertir una actividad recreativa en una plataforma permanente para conectar a la comunidad bolichera senior de Suramérica. El encuentro, que se realizará del 7 al 12 de octubre de 2026 en Bucaramanga, tiene como presidente y organizador al ingeniero Diddier Vega, quien viene trabajando desde Hormigas Bowling Club en una propuesta que combina competencia, integración y continuidad.

Aunque los bolos suelen verse principalmente desde la pista y el marcador, la organización de un torneo internacional cambia bastante cuando participan delegaciones de 5 países, ya que entran en juego desplazamientos, alojamiento, alimentación, logística y actividades alrededor de la competencia, de modo que el evento termina generando una pequeña cadena económica en la ciudad. Para Hormigas Bowling Club, además, el alcance internacional sirve para poner a Bucaramanga en el circuito de encuentros de una comunidad deportiva que busca espacios específicos para jugadores senior, mientras el club consolida relaciones que pueden sostener futuras actividades.

De hecho, el punto menos visible de la iniciativa está en que el torneo no parece plantearse como un evento aislado, sino como una herramienta para construir comunidad, porque el club nació hace, apenas 2 años con el propósito de integrar a la familia bolichera senior de Suramérica y ha venido desarrollando actividades recreativas desde Bucaramanga. “Nuestro objetivo es integrar a la familia bolichera senior de Suramérica”, explica Diddier Vega, presidente y organizador del torneo, una definición que ayuda a entender por qué la convocatoria internacional tiene un peso que va más allá de la competencia.

Mientras la edición de octubre concentra a representantes de 5 países durante 6 días, el siguiente paso que proyecta Hormigas Bowling Club apunta a resolver otro problema: cómo garantizar que la actividad tenga continuidad y no dependa únicamente de los jugadores que ya están vinculados al deporte. Por eso, dentro de los planes del club aparece la creación de una escuela de formación de semilleros, con la idea de acercar nuevas generaciones a los bolos y construir una base que permita mantener activa la disciplina en el tiempo, mientras la categoría senior encuentra espacios de encuentro y competencia.

Si uno lo mira desde la operación, esa combinación entre torneo internacional, actividades recreativas y formación cambia la lógica del proyecto, porque cada componente puede alimentar al siguiente: los encuentros ayudan a fortalecer la comunidad, la comunidad facilita nuevas convocatorias y la formación crea una puerta de entrada para quienes todavía no hacen parte del circuito. En ese sentido, Vega sostiene que el trabajo del club busca que “la familia bolichera senior de Suramérica” tenga un punto de integración en Bucaramanga, mientras la futura escuela apunta a que esa actividad también pueda proyectarse hacia nuevos jugadores.

Con la llegada de delegaciones de 5 países y una agenda internacional de 6 días entre el 7 y el 12 de octubre de 2026, el Segundo Torneo Internacional Feria Ciudad Bonita pone a prueba una apuesta que va más allá de organizar una competencia, porque para Hormigas Bowling Club el verdadero desafío está en convertir la convocatoria en relaciones permanentes, actividad deportiva y nuevas oportunidades de formación. Así, mientras Bucaramanga recibe a jugadores senior de Estados Unidos, Colombia, Venezuela, Ecuador y Uruguay, el club que apenas completa 2 años de formación intenta construir una estructura capaz de sostener el deporte en el largo plazo, con el torneo como uno de sus principales puntos de conexión.