Durante mucho tiempo, la industria telco se acostumbró a celebrar cada salto de velocidad como si fuera el destino final. El lanzamiento de 4G y luego de 5G alimentó esa narrativa de evolución constante. Pero el mercado empezó a hacer preguntas incómodas: ¿de qué sirve una red más rápida si no puede anticipar problemas, adaptarse al contexto o generar nuevas oportunidades de negocio?
La respuesta comenzó a tomar forma en Barcelona, durante el último Mobile World Congress. Allí, la inteligencia artificial dejó de verse como una tendencia experimental y pasó a convertirse en el nuevo lenguaje operativo de las telecomunicaciones. La conversación cambió radicalmente: menos infraestructura visible y más capacidad de decisión autónoma.
El punto de quiebre tiene mucho que ver con la monetización. La industria invirtió durante años en ampliar cobertura y capacidad, pero el retorno esperado nunca terminó de despegar al ritmo proyectado. Ahora las compañías buscan transformar las redes en plataformas inteligentes capaces de crear valor más allá de transportar datos.
La lógica se parece a lo que hicieron muchas startups tecnológicas al pasar de vender productos a construir ecosistemas completos. En telecomunicaciones, eso significa convertir la red en un entorno capaz de habilitar automatización industrial, experiencias personalizadas y decisiones operativas en tiempo real.
Pero el camino no es sencillo. De acuerdo con NVIDIA, el 54 % de los líderes del sector considera que los desafíos asociados a los datos son la principal barrera para alcanzar objetivos de inteligencia artificial. En otras palabras, el verdadero problema no es la falta de modelos avanzados, sino la dificultad para integrar información dispersa y operar a escala.
Cristian Dieguez, Head of DU CSP & NEP para América Latina de GlobalLogic, sostiene que muchas redes aún funcionan bajo arquitecturas heredadas que dificultan la interoperabilidad. “Los datos siguen fragmentados entre capas como RAN, core y OSS/BSS, lo que limita el acceso en tiempo real y dificulta la integración”, explica.
En Colombia, esa realidad también empieza a sentirse. Mientras el número de usuarios 5G continúa creciendo, las empresas del sector enfrentan desafíos relacionados con inversión, regulación y disponibilidad de talento especializado. La inteligencia artificial abre oportunidades enormes, pero exige rediseñar procesos completos.
Al mismo tiempo, las telco comienzan a exponer capacidades de red mediante API, permitiendo que terceros construyan soluciones sobre funcionalidades como seguridad, ubicación o calidad de servicio. Ese movimiento transforma la relación tradicional entre operadores y desarrolladores, acercando a las telecomunicaciones a modelos similares a los de plataformas digitales.
“Desde GlobalLogic nos enfocamos en ir más allá de la experimentación hacia sistemas listos para producción, diseñar IA que funcione bajo condiciones reales desde el inicio, no adaptarla después”, afirma Dieguez. La diferencia, explica, está en construir soluciones sostenibles desde el diseño y no como ajustes posteriores.
La industria parece estar entrando en una nueva etapa donde la conectividad deja de ser un commodity para convertirse en inteligencia aplicada. El operador que logre que su red piense, aprenda y responda antes que los demás no solo ofrecerá mejor servicio. También tendrá más posibilidades de construir nuevos negocios sobre esa capacidad.





