Cuando una persona llega a una impresora corporativa y puede enviar o recoger un documento sin que el equipo sepa realmente quién está detrás de la operación, aparece un problema que durante años quedó en segundo plano frente a otras discusiones de ciberseguridad. La situación empieza a cambiar porque el 84% de las organizaciones considera importante integrar sus plataformas de gestión de identidad con los controles de acceso de impresión, según el Print Security Landscape 2026 de Quocirca.
El dato ayuda a entender por qué la seguridad de impresión está dejando de ser una conversación exclusiva del área administrativa, especialmente cuando las organizaciones manejan documentos sensibles y trabajan con modelos híbridos. Si el usuario ya tiene una identidad dentro de los sistemas corporativos, la pregunta empieza a ser cómo trasladar esa identidad hasta el punto donde se imprime, se escanea o se libera un documento.
Brother está llevando esa discusión a ANDICOM 2026 con su línea Workhorse, que incorpora herramientas orientadas a conectar el entorno de impresión con los sistemas de seguridad e identidad de la organización. “Muchas veces pensamos en seguridad únicamente como protección frente a un ataque externo, pero también existe un riesgo mucho más cotidiano: un documento confidencial que se imprime y queda disponible para una persona que no debería verlo”, explicó María Fernanda Segura, Gerente de Ventas de Brother Latinoamérica y Caribe.
El caso cotidiano permite entender mejor el cambio, porque no hace falta imaginar un ataque complejo para encontrar una vulnerabilidad: basta con que un documento llegue a la bandeja equivocada, que alguien tenga acceso a una función que no necesita o que una organización no pueda determinar quién imprimió determinada información. Cuando se pierde esa trazabilidad, también se vuelve más difícil controlar procesos, responsabilidades y accesos.
De la contraseña al punto de impresión
La propuesta de Brother incorpora lectores NFC en equipos seleccionados, de manera que las credenciales del usuario puedan utilizarse directamente en el dispositivo para autenticar el acceso. Dependiendo de la configuración, esto permite restringir funciones, liberar trabajos de impresión de forma segura e integrar la operación con los mecanismos de identidad que ya utiliza la organización.
El cambio parece pequeño cuando se observa únicamente desde el equipo, aunque tiene una implicación más amplia para las áreas de tecnología porque acerca la impresora a los mismos controles que ya se aplican sobre otros recursos corporativos. En lugar de que la identidad termine en el computador o en una aplicación, puede acompañar al usuario hasta el momento en que el documento abandona el entorno digital.
Además, el lector NFC integrado puede reducir la necesidad de incorporar dispositivos externos en determinadas implementaciones, lo que puede simplificar la infraestructura y evitar costos asociados con componentes adicionales. Para empresas que administran múltiples equipos, este tipo de decisión no solo tiene que ver con seguridad, sino también con la cantidad de elementos que deben instalarse, mantenerse y soportarse.
La trazabilidad también se extiende al documento porque Workhorse incorpora funciones como impresión segura, escaneo protegido mediante PIN, PDF con firma digital y digitalización hacia SharePoint y SharePoint Online. De esta manera, el proceso no termina cuando el papel sale del equipo, sino que puede continuar dentro de un flujo digital definido por la organización.
La gestión deja de estar aislada
El hecho de que Brother pueda integrarse con plataformas como PaperCut M, Kofax ControlSuite y uniFLOW muestra otra parte del movimiento, porque el entorno de impresión comienza a conectarse con herramientas que permiten administrar reglas, contabilizar tareas y establecer mecanismos de liberación segura. Para una empresa, esa integración puede significar que la impresión deje de manejarse como una operación independiente y pase a formar parte de políticas más amplias de gestión documental.
El contexto regional ayuda a explicar por qué este enfoque está ganando espacio, ya que Brother reporta un crecimiento de doble dígito de Workhorse en América Latina durante los últimos cuatro años, impulsado especialmente por organizaciones con altos volúmenes de impresión y requerimientos de seguridad, integración y personalización. Más que una cifra aislada de ventas, ese comportamiento muestra que existe demanda por equipos capaces de convivir con arquitecturas tecnológicas más complejas.
Mientras tanto, la tendencia del trabajo híbrido también modifica el problema, porque los documentos pueden originarse en diferentes lugares y terminar circulando entre personas, aplicaciones, carpetas de red y plataformas colaborativas. En ese escenario, saber quién accede al dispositivo, qué puede hacer y hacia dónde se dirige la información se vuelve parte del control operativo, especialmente cuando se manejan documentos sensibles.
Por eso, la discusión que Brother llevará a ANDICOM 2026 tiene un componente que va más allá del hardware, ya que el punto central está en conectar identidad, documento y dispositivo dentro de un mismo proceso. Si el 84% de las organizaciones considera importante esa integración y, al mismo tiempo, 67% reportó alguna pérdida de datos relacionada con impresión durante el último año, el reto empresarial consiste en cerrar precisamente ese espacio que durante mucho tiempo quedó entre la seguridad digital y la operación cotidiana de la oficina.





