La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) emitió un contundente llamado a la corresponsabilidad institucional y ciudadana para mitigar los impactos ante la inminente llegada del fenómeno de El Niño. De acuerdo con los pronósticos técnicos, existe una probabilidad que asciende al 82% de que este evento climático se extienda de forma prolongada hasta los primeros meses de 2027, alcanzando picos de intensidad «fuerte» o «muy fuerte» de cara al mes de septiembre.

El director general de la corporación, Alfred Ballesteros, advirtió que los mayores impactos de la sequía suelen profundizarse por hábitos humanos prevenibles.

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Hoy el mayor riesgo no es solamente el clima. El problema es seguir actuando igual pese a las alertas. Si no corregimos prácticas que desperdician agua o deterioran los ecosistemas, el impacto será mucho más fuerte”, sentenció el funcionario.

Las 5 conductas críticas a modificar con urgencia

Para evitar una crisis hídrica de gran escala en la región Andina, la autoridad ambiental identificó cinco comportamientos que deben ser corregidos de inmediato por hogares, agricultores y entes locales:

1. Uso de agua potable en actividades no esenciales

La CAR instó a suspender drásticamente el uso de agua de acueducto para labores suntuarias o recreativas, tales como el lavado estético de vehículos particulares, el riego desmedido de jardines y el llenado o renovación de piscinas en épocas de escasez.

2. Quemas agrícolas e ineficiencia en sistemas de riego

Un porcentaje alarmante de los incendios forestales de la región se origina en las llamadas «quemas controladas» preparatorias para la siembra que terminan saliéndose de control. Asimismo, se solicitó al sector ganadero y agrícola transitar hacia tecnologías de riego tecnificado para mitigar la presión sobre las cuencas de abastecimiento.

3. Falta de infraestructura para almacenar agua lluvia

La entidad calificó de contradictorio que se hable de desabastecimiento crónico mientras millones de litros de agua provenientes de las precipitaciones previas se pierden por completo debido a la ausencia de canalizaciones y tanques de reserva en predios rurales y urbanos.

4. Deforestación y afectación de ecosistemas clave

La tala indiscriminada de bosques nativos, la intervención ilegal en las rondas de los ríos y la degradación de las zonas de páramo destruyen los reguladores hídricos naturales. A menor cobertura vegetal, el terreno pierde humedad con mayor rapidez, multiplicando el riesgo de conflagraciones espontáneas.

5. Pérdida de agua por fallas en las redes de distribución municipal

Ballesteros lanzó un fuerte llamado de atención a los alcaldes de la jurisdicción, debido a que múltiples municipios registran pérdidas insostenibles de agua potable antes de que el recurso llegue a las acometidas de los hogares, debido a la falta de mantenimiento e inversión en las tuberías matrices.

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Avances en la restauración del río Bogotá

Como contraparte operativa y de mitigación ambiental, la corporación entregó un balance sobre sus programas de reforestación masiva enfocados en la protección de la cuenca hidrográfica del río Bogotá:

  • Periodo 2024–2025: Se consolidó la plantación de 70.055 árboles nativos.
  • Balance 2026: En lo corrido del año se han sumado 32.500 árboles adicionales.
  • Meta institucional: Estas acciones forman parte de la estrategia del Plan de Acción 2024–2027, la cual proyecta la siembra de cinco millones de árboles para blindar los corredores biológicos y las biofábricas de insumos orgánicos de la región frente a las variaciones del cambio climático.