Las agencias de inteligencia y los organismos de seguridad del Estado se encuentran en estado de máxima alerta tras el hallazgo de un alarmante documento oficial que alerta sobre una ofensiva violenta a escala nacional. De acuerdo con el informe de inteligencia, Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, alias ‘Pablito’, tercer cabecilla al mando de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), habría ordenado la activación de un «plan terrorista» diseñado para golpear a la Fuerza Pública, la infraestructura estratégica del país y la población civil antes, durante y después de los actos de posesión presidencial programados para este 7 de agosto de 2026.
El reporte militar advierte que la consigna de las estructuras armadas es generar un impacto desestabilizador en la opinión pública y quebrantar la seguridad en las principales arterias viales y centros urbanos del territorio nacional en el marco de la transmisión del mando del Ejecutivo.
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Infraestructura, tropas y secuestros: Los objetivos en la mira del ELN
La radiografía trazada por los analistas de inteligencia detalla un abanico de blancos estratégicos que estarían en la mira de las comisiones de finanzas y frentes de guerra del grupo insurgente. Entre los puntos de mayor riesgo identificados en el documento figuran:
- Puntos de control y movilidad: Estaciones de peaje, puentes clave y tramos viales de alta fluidez sobre los corredores nacionales.
- Instalaciones de la Fuerza Pública: Bases militares, comandos de departamento y estaciones de la Policía Nacional en zonas rurales y urbanas.
- Infraestructura crítica: Oleoductos, torres de energía y activos del sector energético y empresarial en diversas regiones productivas.
- Integrantes de la Fuerza Pública: Orden explícita para cometer secuestros o asesinatos selectivos dirigidos contra miembros activos y retirados de las Fuerzas Militares y la Policía, aprovechando sus rutinas de desplazamiento.
Escalada terrorista en Norte de Santander evidencia la amenaza
Las advertencias contenidas en el informe de inteligencia coinciden con el trágico recrudecimiento de las acciones armadas atribuidas al ELN durante los primeros días de agosto. El caso más grave se registró en la madrugada del pasado sábado 1 de agosto en la ciudad de Cúcuta, donde la detonación de un carro bomba frente a la sede del Comando del Departamento de Policía de Norte de Santander dejó un saldo de 11 policías heridos y la lamentable pérdida de un canino antiexplosivos de la institución.
A este sangriento episodio se sumó un atentado directo mediante la activación de explosivos contra el vehículo en el que se movilizaba el comandante de la Policía en ese departamento, un ataque que reconfirmó la capacidad de fuego de las redes urbanas en el nororiente colombiano.
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Blindaje institucional ante los actos de transmisión de mando
Ante la contundencia de las pruebas recopiladas y el inminente desarrollo de los actos protocolarios del 7 de agosto, el Ministerio de Defensa y la Cúpula Militar ordenaron la aplicación inmediata de planes de contención, patrullajes aéreos y terrestres, e intensificación de labores de inteligencia preventiva en puntos neurálgicos de las capitales y zonas de frontera.
Las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía para mantener la calma, reportar cualquier movimiento o vehículo sospechoso a la línea gratuita 123 y colaborar con la Fuerza Pública para neutralizar las intenciones terroristas que amenazan la tranquilidad del país en esta coyuntura histórica.





