En un movimiento político de alta trascendencia para el futuro de la paz en Colombia, los antiguos miembros del secretariado de las extintas Farc dirigieron este martes una carta formal al presidente electo, Abelardo de la Espriella. En la misiva, junto con felicitarlo por su triunfo electoral, los exjefes guerrilleros propusieron la apertura de un canal de diálogo directo para coordinar la implementación del Acuerdo de Paz firmado en 2016, un gesto que busca distender el ambiente ante los fuertes cuestionamientos del mandatario entrante hacia la arquitectura de la justicia transicional.

La declaración de los firmantes se produce en un momento de extrema susceptibilidad política, detonado por las recientes advertencias de De la Espriella sobre la supresión de la Consejería Presidencial para la Paz, sus reparos a la continuidad de la Jurisdicción Especial para la Paz (La JEP) y su determinación declarada de tramitar el traslado de excomandantes como Rodrigo Londoño, históricamente conocido como «Timochenko», hacia los estrados de la justicia ordinaria.

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El llamado de Comunes al diálogo civilizado en la diferencia

El documento oficial cuenta con las firmas de las figuras más visibles del extinto secretariado y de la dirigencia del partido político Comunes: Rodrigo Londoño, Milton de Jesús Toncel, Pastor Alape, Rodrigo Granda, Julián Gallo, Mauricio Jaramillo y Pablo Catatumbo. En el texto, los firmantes recordaron su participación activa en la pasada contienda electoral como actores políticos plenos, desempeñándose dentro de los límites y marcos que rigen la Constitución y la ley nacional.

«Es claro y públicamente conocido por la opinión nacional, que nosotros ocupamos una orilla ideológica y política distinta a la suya, algo natural en una democracia, lo cual no implica que no podamos convivir y dialogar civilizadamente acerca de nuestras diferencias», reza uno de los apartes más significativos del pronunciamiento.

La aproximación de los integrantes de Comunes ocurre en una coyuntura de reacomodo legislativo. La colectividad dejará de contar con su representación directa garantizada en el Congreso de la República a partir del próximo 20 de julio, fecha en la que concluyen los dos periodos parlamentarios de transición estipulados en el Acuerdo de La Habana, al no haber obtenido los votos ciudadanos mínimos requeridos en las urnas para prolongar su personería en el Capitolio.

A pesar de las severas descalificaciones de De la Espriella durante su campaña presidencial y en su etapa de transición, los excombatientes manifestaron que se mantienen listos para encontrar puntos de acuerdo. «Le expresamos nuestra disposición a dialogar para encontrar caminos que nos permitan avanzar en la implementación integral del Acuerdo Final de Paz», señalaron, ratificando su «indeclinable compromiso de honrar la palabra» empeñada con la firma del tratado el 24 de noviembre de 2016 en el Teatro Colón de Bogotá.

Exigencia de garantías de seguridad y vida para los firmantes

De forma paralela a la propuesta de concertación, los firmantes recordaron que la implementación del pacto no es una prerrogativa discrecional del gobierno de turno, sino un compromiso de Estado amparado por el bloque de constitucionalidad y diversos tratados internacionales suscritos por el país. Bajo este argumento, exigieron al Ejecutivo entrante el respeto y sostenimiento de las garantías mínimas para el proceso de reincorporación a la vida civil.

«Esperamos que el Estado colombiano responda al compromiso contraído con la misma honradez y transparencia que los estamos haciendo los reincorporados a la vida civil, comenzando por el respeto al derecho a la vida y brindando las debidas garantías para la participación y la inclusión política«, puntualizó el comunicado.

La polémica por el viaje de Rodrigo Londoño a España

La publicación de la misiva coincidió con el retorno a Colombia de Rodrigo Londoño tras un controvertido viaje a Madrid, España, el cual fue autorizado previamente por la magistratura de la JEP. A su llegada, el excomandante certificó su presencia ante las instancias del tribunal transicional para acreditar que cumplió estrictamente las condiciones impuestas para su desplazamiento internacional.

Sin embargo, la salida del país de Londoño —quien ya cuenta con sanciones imputadas por crímenes de guerra y lesa humanidad dentro del tribunal especial— generó un profundo malestar en diversos sectores políticos colombianos. Los críticos del proceso de paz señalaron que la autorización de estos desplazamientos demuestra una laxitud indebida frente a personas condenadas por graves violaciones a los derechos humanos.

Este episodio alimentó los argumentos del presidente electo, Abelardo de la Espriella, para endurecer sus tesis orientadas al desmonte o reforma profunda de la JEP. En una fuerte declaración pública contra Londoño, el mandatario electo aseveró:

Ese bandido de ‘Timochenko’ merece estar preso de por vida. Voy a trabajar en ello«.

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«Si nos toca ser el firmante 501 asesinado, bienvenida sea la muerte»

A su retorno a territorio colombiano, Londoño encaró los señalamientos del electo jefe de Estado y defendió la legitimidad del sistema de justicia transicional que los acoge. «Estamos aquí cumpliéndole a Colombia y al mundo, contribuyendo con la verdad, contribuyendo con la reparación y contribuyendo con la reconciliación», replicó el exjefe del secretariado.

Londoño concluyó su intervención enviando un mensaje vehemente a sus bases y a la opinión pública sobre la determinación de su grupo de no dar marcha atrás en el proceso de dejación de armas, a pesar de los desafíos de seguridad:

«A pesar de las inmensas campañas de estigmatización y de los discursos de odio… A pesar de los casi 500 firmantes asesinados. Y si nos toca ser el firmante 501 asesinado, bienvenida sea la muerte. Porque estamos convencidos de que más de 12 millones de colombianos recogerán esta bandera que hemos mantenido en alto con orgullo y sin arrepentimiento. Firmes por la paz con justicia social», concluyó el dirigente de Comunes.