En un desenlace que se inscribe de manera inmediata en las páginas doradas de la historia de las Copas del Mundo, la Selección de Argentina selló su clasificación a los cuartos de final del Mundial 2026 tras concretar una remontada colosal por 3-2 ante una aguerrida selección de Egipto. El encuentro, disputado con una intensidad que rozó el drama absoluto, volvió a situar a Lionel Messi en la cúspide de este deporte y consagró a Enzo Fernández como el héroe de la jornada al firmar el gol de la victoria en el tiempo de reposición.

El combinado dirigido por Lionel Scaloni caminó al borde del abismo y coqueteó con una eliminación prematura que hubiese significado el final de la era de su capitán. Sin embargo, en una ráfaga de once minutos de puro coraje y mística futbolística, la Albiceleste transformó lo que parecía su propio funeral en una resurrección colectiva que desató la euforia de los miles de aficionados sudamericanos presentes en las tribunas.

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El fantasma de la eliminación: Un mar de dudas en la Albiceleste

Desde el pitazo inicial, el planteamiento táctico de Argentina se vio severamente comprometido por un tempranero golpe del conjunto africano. Un desajuste defensivo del zaguero Lisandro Martínez al cerrar la marca permitió que el atacante egipcio Ibrahim abriera el marcador con un certero remate de cabeza, descolocando por completo la pizarra argentina.

A partir de ese instante, la vigente campeona del mundo —que a diferencia del bloque sólido exhibido en Catar se ha mostrado en este torneo como un mar de dudas tanto en el banquillo como en el rendimiento de sus pesos pesados— entró en un estado de desesperación. El juego asociado careció de fluidez, evidenciando los problemas de ritmo de futbolistas que salieron del circuito europeo de élite, como Rodrigo De Paul y Leandro Paredes.

La oportunidad dorada para el empate llegó en la primera mitad tras una clara infracción cometida en el área sobre Nicolás Tagliafico. Lionel Messi asumió la responsabilidad desde el punto penal, pero su potente disparo a media altura fue adivinado por el guardameta Shobeir, quien se erigía transitoriamente como la gran figura del encuentro al ahogar también las opciones claras del ariete Julián Álvarez. Fue el segundo penal errado por el astro de Rosario en los cinco compromisos disputados en la cita orbital.

La intervención del VAR y el contragolpe de Mohamed Salah

En la parte complementaria, Argentina se volcó al ataque desprotegiendo su propio retroceso defensivo. Tras la ejecución de un tiro de esquina a favor de la Albiceleste, Egipto armó una transición ofensiva perfecta liderada por la conducción de su estrella Mohamed Salah. El atacante del Liverpool arrastró las marcas y habilitó a Hassan, quien asistió con precisión quirúrgica a Ziko para decretar el 0-2 parcial.

Cuando la tragedia parecía consumada y el planeta entero se frotaba los ojos ante la inminente eliminación del campeón, el VAR intervino de manera crucial. El cuerpo arbitral detectó un pisotón previo sobre Lisandro Martínez en el origen remoto de la jugada en el otro extremo de la cancha, invalidando la anotación africana de forma reglamentaria y devolviendo la pizarra al 0-1.

Cuatro minutos de furia: La zurda mágica de Lionel Messi

Con el agua al cuello y Scaloni agotando sus variantes ofensivas desde el banco técnico, emergió el orgullo y el amor propio característicos de la escuadra sudamericana. Lionel Messi, herido en su amor propio, decidió tomar las riendas del destino y en tan solo cuatro minutos destrozó el cerco defensivo de los «Faraones».

  • Minuto 79: Messi ejecutó un tiro libre con precisión milimétrica al corazón del área para que Cristian ‘Cuti’ Romero firmara el 1-1 con un imponente testarazo, inyectando oxígeno y fe a todo el plantel.
  • Minuto 83: En pleno alboroto táctico, el propio Messi ensayó un potente zurdazo de media distancia que, tras desviarse levemente en la zaga y golpear el larguero, cruzó la línea de gol para decretar el agónico 2-1 parcial y ratificar que las leyendas siempre disponen de una vida extra.

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El estallido final: Enzo Fernández sella el boleto en el 92′

Con el combinado egipcio completamente desgastado físicamente tras la intensa resistencia, Argentina aprovechó los espacios en el tiempo de descuento para aplicar la estocada final. Julián Álvarez inició una salida rápida con un pase largo y entrelíneas hacia Lautaro Martínez; el delantero del Inter de Milán desbordó por la banda y envió un centro raso al área chica.

Apareciendo desde la segunda línea con el despliegue físico que lo caracteriza, el mediocampista Enzo Fernández conectó el esférico en el minuto 92′ para inflar las redes y sentenciar el lapidario 3-2 definitivo.

Con este histórico e inolvidable triunfo, la Selección de Argentina superó una de las aduanas más dramáticas del certamen y se instaló formalmente en los cuartos de final del Mundial 2026, donde medirá fuerzas contra la sorprendente selección de Suiza, manteniendo intacto el sueño de revalidar la corona mundialista.