El Consejo Noruego para Refugiados (NRC, por sus siglas en inglés) emitió un alarmante pronunciamiento público en el que ubica a Colombia, Ecuador y Honduras dentro del deshonroso escalafón de las diez crisis de desplazamiento más desatendidas a nivel global durante el año 2025. De acuerdo con la organización internacional, la falta de visibilidad política y mediática ha dejado a millones de personas —afectadas por conflictos, violencia y desplazamientos forzados— en un estado de absoluta vulnerabilidad, careciendo de la protección y la asistencia humanitaria vital que requieren con urgencia.

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Crisis de financiación: Apenas USD 15 por cada USD 100 requeridos

La NRC advirtió que el desplome del apoyo económico internacional coincide con una preocupante intensificación de la violencia en la región. Las cifras del desfinanciamiento humanitario revelan un panorama crítico:

  • Déficit millonario: El año 2025 cerró con un déficit financiero combinado que supera los USD 940 millones para la atención de emergencias en estos tres países.
  • Asignación mínima: Por cada USD 100 necesarios para cubrir las necesidades humanitarias básicas de las víctimas, la comunidad internacional asignó tan solo USD 15 a estas tres crisis latinoamericanas.

El panorama en Colombia: Nuevas dinámicas de conflicto

El informe enfatiza que Colombia se mantiene firmemente como uno de los países más golpeados por el fenómeno del desplazamiento interno a nivel mundial. La persistencia de esta problemática obedece a «nuevas dinámicas de conflicto, la expansión de grupos armados ilegales y el uso indiscriminado de artefactos explosivos», factores que han provocado confinamientos de comunidades enteras y desplazamientos masivos.

En el territorio nacional, flagelos como las amenazas directas, la extorsión, el reclutamiento forzado de menores y el control territorial ejercido por las bandas criminales y guerrillas siguen condicionando la vida cotidiana de la población, obligando a miles de familias a huir para salvar sus vidas.

Desplazamiento invisible: El impacto de «una amenaza de WhatsApp»

Stine Paus, directora de la NRC para América Latina, ofreció una dura reflexión sobre cómo la violencia se ha normalizado en estos tres países y cómo mutaron las metodologías del miedo:

En Colombia, Ecuador y Honduras, las personas se ven obligadas a huir, no por incidentes aislados, sino porque la violencia y el miedo se han convertido en parte de su vida cotidiana. Sin embargo, estas crisis siguen siendo en gran medida invisibles para la comunidad internacional (…) Una amenaza de WhatsApp puede desplazar a una familia con la misma eficacia que un proyectil de mortero, pero sin llegar a los titulares internacionales«.

La organización aseveró que este tipo de desplazamiento fragmentado y gradual —que se desarrolla lejos de los grandes ataques a gran escala— rara vez capta la atención de los medios de comunicación o de las agendas políticas de las potencias mundiales, lo que sepulta la posibilidad de recibir recursos financieros.

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El triple reto: Países de origen, tránsito y destino

Un factor agravante identificado por la organización en la región es la presión migratoria mixta. Colombia y Ecuador no solo sufren flagelos internos, sino que actúan simultáneamente como países de origen, tránsito y destino de flujos internacionales. Durante 2025, ambas naciones continuaron acogiendo a un aproximado de 3,5 millones de personas refugiadas y migrantes, procedentes principalmente de Venezuela y de la misma movilidad colombo-ecuatoriana.

Ante la gravedad del informe, Jan Egeland, Secretario General de la NRC, extendió un llamado urgente a los gobiernos donantes y a la diplomacia global:

“Instamos a los dirigentes políticos y diplomáticos a abordar seriamente las causas profundas de los desplazamientos prolongados, muchos de los cuales persisten precisamente porque se considera que tienen poca importancia geopolítica. También instamos a los medios de comunicación a informar sobre estas crisis con la coherencia y la profundidad que exigen como emergencias en curso”.