En un encuentro de alto valor geopolítico, los presidentes de China, Xi Jinping, y de Rusia, Vladímir Putin, se reunieron en el Gran Palacio del Pueblo para ratificar la solidez de sus relaciones bilaterales. La cita cobra especial relevancia al producirse pocos días después de la visita del mandatario estadounidense, Donald Trump, a la capital china, posicionando el eje Pekín-Moscú como un contrapeso clave ante las actuales turbulencias internacionales.
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Relaciones en un «nivel sin precedentes»
Durante la ceremonia de bienvenida oficial en la Plaza de Tiananmén, ambos líderes destacaron la resiliencia de sus lazos políticos y económicos. El presidente Xi Jinping resaltó que la confianza mutua y la coordinación estratégica han resistido múltiples pruebas globales, advirtiendo sobre el riesgo de un retorno a la «ley de la selva» debido a las tendencias de hegemonismo unilateral.
Por su parte, Putin calificó la relación bilateral como un modelo de asociación integral que ha alcanzado un «nivel sin precedentes», logrando dinámicas comerciales sólidas a pesar de factores externos desfavorables. La cumbre coincidió con hitos históricos significativos: el 25.º aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación y el 30.º aniversario de su asociación estratégica.
Acuerdos para un orden mundial multipolar
Tras las conversaciones bilaterales, que incluyeron a miembros clave de ambas delegaciones gubernamentales, los mandatarios suscribieron más de 20 documentos de cooperación y formalizaron dos declaraciones institucionales de gran calado:
- Declaración para el fortalecimiento de la cooperación estratégica: Orientada a profundizar la asociación práctica, el libre comercio y el desarrollo sostenible.
- Declaración sobre el establecimiento de un mundo multipolar: Un manifiesto conjunto que aboga por un sistema de gobernanza global más equitativo y rechaza las imposiciones unilaterales.
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Energía y la crisis en el golfo Pérsico
El plano energético y la seguridad de las rutas comerciales ocuparon un lugar prioritario en la agenda. Ante el bloqueo del estrecho de Ormuz por tensiones entre Irán y Estados Unidos, las rutas marítimas hacia Asia se encuentran bajo una fuerte presión, lo que eleva el valor estratégico de los gasoductos terrestres que conectan a Rusia con China. En este contexto, Putin enfatizó que su país se mantiene como un proveedor de energía «fiable y estable«.
Respecto a la situación en el golfo Pérsico, calificada por Xi Jinping como «crítica», el líder chino urgió a un cese total de las hostilidades y subrayó que la desescalada es imperativa para frenar las perturbaciones en el orden comercial internacional y las cadenas globales de suministro.
Finalmente, la declaración oficial de la cumbre mantuvo la tradicional discreción respecto a la guerra en Ucrania. Pekín reiteró su postura equilibrada de solicitar el respeto a la soberanía territorial de todas las naciones y, simultáneamente, atender las preocupaciones legítimas de seguridad de la Federación Rusa.





