El reloj legislativo juega en contra de una de las iniciativas más sensibles para los derechos humanos en Colombia. A menos de 40 días para que finalice el periodo actual, el proyecto de ley ‘Niñas sin ablación’ corre el riesgo de ser archivado debido al ausentismo y la parálisis causada por la actual coyuntura electoral.
A pesar de haber superado tres de los cuatro debates reglamentarios con aprobación unánime, la iniciativa —liderada por la representante Carolina Giraldo— se encuentra estancada a la espera de su último debate en la plenaria del Senado. Si no es aprobada y conciliada antes del 20 de junio, el proceso deberá iniciar desde cero en la próxima legislatura.
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Una realidad oculta: Cifras que alertan
La urgencia del proyecto se sustenta en datos alarmantes del Sistema Integrado de Información sobre Violencias de Género (SIVIGE):
- Casos registrados: Entre enero de 2024 y marzo de 2026, se reportaron 98 niñas víctimas de mutilación genital en el país.
- Población vulnerable: El 56% de las víctimas tenían entre 0 y 5 años.
- Entorno de riesgo: El 83% de las mutilaciones ocurrieron dentro del propio hogar.
- Foco regional: Risaralda concentra la mayor problemática con 64 casos reportados.
Las autoridades advierten que estas cifras representan solo la superficie de un problema mayor, debido al elevado subregistro en territorios de difícil acceso institucional.
La ablación en Colombia: Tradición y Control
Colombia es el único país de América Latina donde persiste esta práctica, arraigada principalmente en comunidades como las Emberá Chamí, Katío y Dobidá. La mutilación es realizada mayoritariamente por parteras y se sostiene sobre creencias de control social y sexual:
- Mitos físicos: La creencia de que el clítoris crecería indefinidamente sin la intervención.
- Aceptación social: La idea de que una mujer no mutilada no es «pura» y no es apta para el matrimonio.
- Simbolismo: Su asociación con la fertilidad del suelo y las cosechas.
Más allá de la sanción: Una política de Estado
El Proyecto de Ley 440 de 2025 no busca simplemente castigar, sino establecer una política pública permanente que no dependa del gobierno de turno. Voces como la de Juliana Domicó, consejera de la Confederación Nacional de los Pueblos Indígenas, enfatizan que la erradicación requiere un diálogo intercultural y no solo respuestas institucionales fragmentadas.
El proyecto se enfoca en:
- Prevención y sensibilización: Trabajo directo con parteras, autoridades tradicionales y familias.
- Articulación institucional: Fortalecer la presencia del Estado sin estigmatizar a las comunidades indígenas.
- Atención integral: Respuesta a las secuelas físicas y psicológicas, que incluyen dolor crónico, infecciones y trastornos psiquiátricos.
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El llamado a la acción
Tanto legisladores como organizaciones sociales, entre ellas la Fundación Plan, han solicitado celeridad al Senado para agendar el debate definitivo. «Mientras tanto podemos estar perdiendo vidas de niñas«, advirtió la senadora Giraldo ante la posibilidad de que el proyecto quede en el olvido por la falta de quórum en el Capitolio.
Hacemos un llamado al @SenadoGovCo para que se apruebe el proyecto que prohíbe la mutilación genital femenina, solo falta un debate.
— Alexandra Vásquez (@alexandravasoch) May 12, 2026
Senador @Lidiosenado las mujeres en colombia esperamos su apoyo y acompañamiento para que este proyecto sea pronto una ley. https://t.co/Pbf0mvaGj3





