Hay momentos en los que el mercado no cambia de forma gradual, sino que da saltos. El entorno empresarial colombiano está justo ahí: entre la presión por ser más eficiente y la urgencia de tomar decisiones rápidas sin sacrificar estabilidad. En ese punto, el financiamiento deja de ser un respaldo y se convierte en una palanca.
KLYM by Coval entendió esa transición antes que muchos. Mientras algunas compañías seguían optimizando procesos tradicionales, la firma apostó por rediseñar la experiencia completa del financiamiento empresarial. No se trataba solo de digitalizar, sino de replantear cómo se evalúa el riesgo y cómo se entrega valor en cada operación.
Los $3 billones desembolsados en 2025 no son solo un indicador de volumen, sino una señal de confianza en un modelo que combina análisis cuantitativo y cualitativo para entender el negocio detrás de cada solicitud. Esa lectura más profunda permite decisiones más rápidas, pero también más acertadas.
Con la llegada de Daniela Torres, ese enfoque se refuerza. Su experiencia en sectores financieros y su paso por organizaciones como Latam Trade Market y el grupo Kapital le dan una visión clara de lo que funciona y lo que ya no tiene espacio en un mercado que exige inmediatez.
“La prioridad será crecer de manera acelerada, pero sostenible. Nuestro foco está en entender la realidad de cada empresa y estructurar soluciones alineadas con su capacidad operativa y su perfil de riesgo. No se trata de abarcar todo el mercado, sino de atender estratégicamente a quienes realmente se benefician de nuestra velocidad y modelo de análisis”.
El antes estaba marcado por procesos lineales y decisiones fragmentadas. El después propone algo más cercano a un ecosistema: equipos que trabajan de forma integrada, datos que fluyen sin fricción y clientes que reciben respuestas alineadas con su realidad operativa, no con estándares genéricos.
Ese cambio también se refleja en la forma en que las pymes se relacionan con el financiamiento. Ya no es una herramienta ocasional, sino una parte activa de su estrategia de crecimiento. Acceder a liquidez en cuestión de horas puede ser la diferencia entre cerrar una oportunidad o dejarla pasar.
En ese sentido, la meta de $2 billones en colocaciones para 2026 no es solo un objetivo comercial. Es la validación de que hay un mercado listo para soluciones más ágiles, más precisas y más conectadas con la dinámica real de las empresas.
“Los problemas más grandes de las empresas suelen ser los más fáciles de solucionar cuando logramos hacer simple lo complejo a través de la comunicación. Esa será una de nuestras principales apuestas”.





