En una escalada sin precedentes que redefine el equilibrio de poder en Oriente Próximo, un ataque aéreo de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ha acabado con la vida de Alí Larijani, el estratega más experimentado y pragmático de la República Islámica. Su fallecimiento, confirmado por medios estatales iraníes, ocurre en un vacío de poder crítico tras la muerte del Líder Supremo, Alí Jamenei, el pasado 28 de febrero.
El fin de una era: ¿Quién era Alí Larijani?
A diferencia de los generales de la Guardia Revolucionaria, Larijani no era un comandante de campo, sino el cerebro detrás de las decisiones geopolíticas de Irán. Como exsecretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional (CSSN), Larijani era el puente entre la ideología del régimen y la realidad diplomática.
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Su muerte no solo representa una baja humana, sino el desmantelamiento de la memoria institucional de Irán. Miembro de una dinastía política a menudo comparada con los Kennedy en Estados Unidos, Larijani personificaba el «pragmatismo intransigente»: una lealtad absoluta al sistema combinada con una frialdad tecnocrática para negociar acuerdos de largo alcance, como el pacto estratégico entre Irán y China.
Los detalles del ataque: Un descabezamiento sistemático
La oficina administrativa del CSSN emitió un comunicado oficial detallando la magnitud del impacto:
«En la madrugada, Larijani fue asesinado junto con su hijo Morteza, Alireza Bayat (subdirector de seguridad del CSSN) y varios miembros de su equipo de seguridad«.
Las FDI, por su parte, justificaron la operación describiendo a Larijani como «una de las figuras más veteranas y de mayor rango dentro del liderazgo del régimen iraní». Este ataque se suma a una campaña coordinada entre Israel y Estados Unidos para erosionar la estructura de mando iraní en un momento de vulnerabilidad extrema.
Irán ante el abismo: Las tres crisis que Larijani deja vacantes
Al momento de su muerte, Larijani gestionaba los tres pilares que sostienen la supervivencia de la República Islámica:
1. La Guerra Regional y el Estrecho de Ormuz
Larijani era el principal promotor de una estrategia de conflicto prolongado. Su tesis defendía la expansión de las hostilidades más allá de las fronteras inmediatas, incluyendo la amenaza latente del cierre del Estrecho de Ormuz, un punto vital para el comercio petrolero mundial.
2. Inestabilidad Interna y Colapso Social
El país enfrenta una ola de protestas que han mutado de reclamos económicos a un movimiento que exige el fin de la República Islámica. Bajo la supervisión de la cúpula que Larijani integraba, la represión ha dejado miles de víctimas, profundizando la brecha entre el Estado y la ciudadanía.
3. El Programa Nuclear y la Diplomacia de Guerra
Con las negociaciones con Washington en punto muerto y las instalaciones nucleares bajo fuego, Larijani era el único interlocutor capaz de maniobrar en el estancamiento diplomático. Su desaparición deja el programa nuclear en una zona gris, sin un sucesor claro que posea su peso político.
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Impacto Geopolítico: Un futuro incierto
La eliminación de Larijani sugiere un esfuerzo sostenido por parte de las potencias occidentales para debilitar la capacidad de respuesta de Irán mediante el «asesinato selectivo de alto valor».
Con la pérdida de su estratega más veterano, Irán se enfrenta a un desafío existencial: encontrar un líder que pueda equilibrar la retórica de guerra con la supervivencia del sistema en un entorno de hostilidad máxima. La pregunta en los círculos diplomáticos es ahora quién asumirá el control de una nación que parece estar perdiendo, pieza a pieza, su tablero de mando.





