Las autoridades francesas han revelado detalles perturbadores sobre uno de los casos de abuso infantil transnacional más extensos de la última década. Jacques Leveugle, un ciudadano francés nacido en Annecy en 1946, se encuentra en el centro de una investigación criminal que ya contabiliza 89 víctimas identificadas de entre 13 y 17 años.

El acusado, quien permanece detenido desde su imputación en 2024, utilizó su fachada como supervisor de campamentos y profesor de idiomas para perpetrar agresiones sexuales en una red geográfica que abarca Francia, Alemania, Suiza, Marruecos, Níger, Argelia, Filipinas, India y Colombia.

También puedes leer: Venezuela se hunde en la corrupción sistémica: Tercera peor del mundo en el IPC 2025

El hallazgo: Un diario del horror en una memoria USB

La caída de Leveugle no fue producto de una vigilancia policial previa, sino de la valentía de su propio entorno familiar. Durante una visita del acusado a la residencia de su sobrino en el departamento de Isère, este último descubrió una memoria USB con contenido gráfico y descriptivo.

Según el fiscal de Grenoble, Étienne Manteaux, el dispositivo contenía:

  • Diarios detallados: Relatos escritos de cada una de las agresiones.

  • Documentación fotográfica: Evidencia visual de los delitos cometidos a lo largo de décadas.

  • Sistematización de los abusos: Un registro minucioso que ha permitido a los investigadores identificar, hasta el momento, a una cuarentena de las víctimas.

Modus Operandi: El engaño a través de la cultura

El fiscal Manteaux describió a Leveugle como un «personaje complejo» que utilizaba el intelecto y la formación académica como herramientas de seducción y manipulación.

«Los menores que han prestado declaración coinciden en que este hombre dedicaba una cantidad ingente de tiempo a enseñarles idiomas y despertar su interés por la cultura«, señaló el fiscal en rueda de prensa.

Esta estrategia le permitía ganarse la confianza de padres e instituciones educativas en países en desarrollo y Europa, facilitando un acceso sin restricciones a los adolescentes.

Un rastro de muerte en el entorno familiar

La investigación ha tomado un giro aún más oscuro tras las confesiones del imputado durante los interrogatorios. Leveugle admitió haber cometido dos homicidios dentro de su propio círculo familiar bajo la premisa de «piedad» o conveniencia:

  1. Década de 1970: Confesó haber asfixiado a su madre con una almohada mientras ella atravesaba una enfermedad terminal.

  2. Década de 1990: Admitió haber asesinado de la misma forma a su tía, una mujer de avanzada edad.

Francia revive el fantasma del caso Le Scouarnec

Este proceso judicial evoca inevitablemente el doloroso recuerdo del macrojuicio contra Joël Le Scouarnec, el excirujano condenado por agredir sexualmente a casi 300 niños. La recurrencia de estos perfiles de «respetabilidad profesional» utilizados para camuflar crímenes atroces ha reabierto el debate en Francia sobre los protocolos de seguridad en entornos educativos y de ocio juvenil.

Te puede interesar: Masacre en Pakistán: Atentado suicida en una mezquita de Tarlai deja decenas de víctimas

Llamado internacional a posibles víctimas

La Fiscalía de Grenoble ha decidido dar publicidad al caso con un objetivo claro: localizar a más víctimas y testigos. Dado que Leveugle trabajó en múltiples países (incluyendo misiones en Asia, África y Sudamérica como Colombia), se teme que el número de afectados sea significativamente superior a los 89 registrados actualmente.

Las autoridades de los países involucrados, incluyendo las agencias de cooperación internacional, han sido notificadas para facilitar la comparecencia de posibles afectados que aún no han denunciado los hechos.