El talento no siempre es suficiente en la élite del fútbol mundial, y el caso de Jhon Durán se ha convertido en la prueba fehaciente de ello. Lo que comenzó como una apuesta ambiciosa del Fenerbahçe ha terminado en una ruptura total. Tras solo unos meses en Turquía, el delantero colombiano empaca sus maletas para unirse al Zenit de San Petersburgo, marcando su cuarto club en apenas tres años.
La salida de Durán no responde a una falta de condiciones técnicas —nadie duda de su potencia— sino a una serie de comportamientos que agotaron la paciencia de la directiva y el cuerpo técnico liderado por Domenico Tedesco.
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1. El quiebre del vestuario: Una actitud «distante y fría»
Desde su llegada a Estambul, el comportamiento de Durán fue objeto de críticas internas. Según fuentes cercanas a la institución turca, la mala actitud del atacante en los entrenamientos comenzó a socavar la armonía del grupo.
A pesar de contar con el respaldo de referentes como el defensor Milan Škriniar, quien públicamente declaró que el colombiano «necesitaba creer en sí mismo», Durán mantuvo una postura hermética. La falta de química no se limitó al vestuario; en el terreno de juego, sus compañeros sentían una desconexión táctica y emocional que terminó por colmar la paciencia del plantel, al punto de que varios líderes habrían solicitado su salida para proteger la convivencia colectiva.
2. El misterio de las lesiones: ¿Estrategia o realidad?
Uno de los puntos más polémicos de su estancia en el Fenerbahçe fue su historial médico. Al igual que sucedió durante su etapa en el Aston Villa, Durán reportó molestias físicas que el cuerpo médico del club no lograba ratificar con pruebas diagnósticas.
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Dudas médicas: El jugador acusó dolores que no se reflejaban en los exámenes iniciales.
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Dictamen externo: Ante la desconfianza, el delantero viajó a Barcelona para una segunda opinión, donde finalmente se diagnosticó una fractura por estrés.
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Impacto en el mercado: Este historial de «lesiones dudosas» y su compleja personalidad ahuyentaron a gigantes europeos. Aunque clubes como la Juventus sondearon su situación, terminaron desistiendo de cualquier oferta formal al evaluar el riesgo extra-deportivo que representa el jugador.
3. El desplante a Tedesco y el adiós del Presidente
El punto de no retorno ocurrió el 15 de diciembre, durante el encuentro frente al Konyaspor. Al ser sustituido al minuto 67, Durán abandonó el campo con gestos de desaprobación y, en un acto de rebeldía pública, le negó el saludo al técnico Domenico Tedesco.
El presidente del club, Sadettin Saran, quien inicialmente intentó adoptar un rol paternal para guiar al joven de 20 años, terminó por desistir. «Debes controlar tu temperamento o perjudicarás al equipo», fue la advertencia final que el dirigente le hizo en diciembre. Ante la nula respuesta del jugador y la oferta económica del fútbol ruso, la directiva aplicó la máxima institucional: ningún jugador está por encima del club.
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Un valor de mercado en caída libre
Las cifras detrás de Jhon Durán reflejan la inestabilidad de su carrera. El Al-Nassr llegó a pagar más de 80 millones de euros (contando variables) al Aston Villa por sus servicios, pero su valor actual de mercado ha caído estrepitosamente hasta los 38 millones de euros.
Su llegada al fútbol ruso con el Zenit representa una nueva oportunidad para relanzar su carrera, aunque el escepticismo crece en el entorno de la Selección Colombia: ¿Podrá Durán finalmente priorizar su madurez profesional sobre su temperamento?





