El Grupo Empresarial OIKOS abre una nueva etapa con el nombramiento de Eric Labrador como gerente general, una decisión que parte de una oportunidad clara: sostener el crecimiento de una organización con más de cuatro décadas en los sectores inmobiliario, constructor y logístico de Colombia. No se trata de un relevo improvisado, sino de la continuidad de un modelo que ha priorizado la formación interna, el conocimiento profundo del negocio y la disciplina en la ejecución. En un mercado donde la rotación directiva suele ser alta, OIKOS apuesta por la experiencia acumulada como activo estratégico.
El principal obstáculo no es menor. Liderar una empresa con múltiples frentes operativos, ciclos largos de inversión y alta exposición a variables macroeconómicas exige algo más que credenciales académicas. Requiere memoria institucional, lectura fina del riesgo y capacidad para alinear equipos en momentos de presión. En ese contexto, la sucesión debía evitar rupturas y, al mismo tiempo, preparar a la organización para los desafíos de la próxima década.
La decisión fue apostar por un liderazgo construido desde adentro. Eric Labrador llega al cargo tras 25 años de carrera en el Grupo OIKOS, periodo en el que ocupó posiciones clave como la gerencia de Tesorería, la auditoría de Calidad, la participación en junta directiva y el Comité Paritario. Su formación como ingeniero industrial, complementada con una especialización en gerencia financiera, explica una mirada donde la operación y las finanzas no compiten, sino que se ordenan alrededor de objetivos comunes.
Los resultados de ese recorrido son concretos y medibles en términos de gobierno corporativo y control. Haber pasado por áreas críticas permitió consolidar procesos, fortalecer la gestión de recursos y acompañar la expansión de la compañía en el mercado nacional sin perder consistencia operativa. Cada rol asumido fue una capa más de entendimiento del negocio, desde el flujo de caja hasta los estándares de calidad, una combinación poco frecuente en cargos de alta dirección.
Ahora, el resultado esperado de esta decisión se traduce en un liderazgo enfocado en proyectos de infraestructura, vivienda y soluciones logísticas, manteniendo los principios de calidad, ética y cumplimiento que han definido al Grupo desde su fundación. El reto no es crecer por crecer, sino ejecutar con precisión en sectores donde el margen de error es mínimo y la reputación se construye proyecto a proyecto.
En síntesis, el nombramiento de Eric Labrador es la historia de una ambición trabajada en el tiempo. No hay cifras grandilocuentes ni promesas vacías: hay 25 años de experiencia interna, más de 40 años de trayectoria empresarial y una apuesta clara por la continuidad estratégica. Para líderes y emprendedores, el mensaje es directo: cuando la sucesión se planea con rigor, cada número deja de ser un dato aislado y se convierte en una ventaja competitiva sostenible.





