En una movilización de alto nivel que subraya la tensa situación social en el norte de Estados Unidos, el director del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), Thomas Homan, aterrizó este jueves 29 de enero de 2026 en Mineápolis con una misión clara: retomar el control de una ciudad fracturada por la violencia y las protestas.

En su primera comparecencia pública tras ser enviado por el presidente Donald Trump, Homan se comprometió a «reinstaurar la ley y el orden» en una metrópoli sacudida por la muerte de dos ciudadanos estadounidenses durante operativos federales este mes.

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Una misión bajo la sombra de la tragedia

La llegada del director del ICE ocurre en un momento crítico para la administración Trump. La ciudad de Mineápolis ha sido el epicentro de manifestaciones masivas tras los fallecimientos de Renee Good y Alex Pretti, ambos de 37 años.

  • Renee Good: Madre de tres hijos, murió por disparos dentro de su vehículo el pasado 7 de enero.

  • Alex Pretti: Enfermero de profesión, falleció el 24 de enero en circunstancias similares bajo fuego de agentes federales.

Ambos incidentes ocurrieron en el marco de operativos destinados a la captura de inmigrantes indocumentados, lo que ha encendido el debate sobre el uso de la fuerza y la protección de los ciudadanos estadounidenses en medio de la política migratoria actual.

«La seguridad de la población es primordial»

Durante la rueda de prensa, Homan enfatizó que su presencia en Minesota responde a una orden directa del Ejecutivo para «apaciguar las tensiones». Sin embargo, aclaró que el objetivo no es retroceder en las políticas de seguridad, sino optimizarlas.

«El presidente Trump quiere que la situación en Mineápolis se arregle. Hemos reconocido que se necesitan realizar ciertas mejoras en la ejecución de las operaciones, y se harán«, aseveró el emisario presidencial.

Homan defendió la labor de los agentes de ICE y de las fuerzas federales, asegurando que el objetivo es actuar bajo un marco de profesionalismo estricto. No obstante, lanzó una advertencia interna: «Tenemos protocolos de conducta claros; aquellos que no los sigan, serán sancionados».

Crisis migratoria y tensión social en Minnesota

La intervención de Homan es vista por analistas como un intento de blindar la política antiinmigración del gobierno frente a las críticas por los «daños colaterales» en la población civil. El despliegue de agentes federales en zonas urbanas ha generado fricciones no solo con los residentes, sino con las autoridades locales que cuestionan la jurisdicción y los métodos empleados.

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A pesar de las promesas de «mejoras» en los operativos, el ambiente en las calles de Mineápolis sigue siendo volátil. Los movimientos civiles exigen justicia por las muertes de Good y Pretti, mientras el gobierno federal mantiene su postura de no ceder en las redadas antiinmigración que son la piedra angular de su agenda de seguridad nacional.

Lo que sigue en la intervención federal

Se espera que en los próximos días Thomas Homan mantenga reuniones con jefes de policía local y líderes comunitarios para intentar establecer un corredor de calma. Sin embargo, el mensaje del director del ICE fue contundente: la política de «tolerancia cero» continuará, bajo la premisa de que la ley debe prevalecer sobre el caos actual.