En una operación que marca un nuevo punto de inflexión en la crisis regional, un contingente masivo de soldados y policías israelíes irrumpió este martes, 20 de enero de 2026, en el complejo de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) situado en el barrio de Sheij Jarrah, en Jerusalén Este.
Tras desalojar de manera forzosa a los guardias de seguridad del recinto, las autoridades facilitaron la entrada de maquinaria pesada. Una excavadora comenzó de inmediato las labores de demolición de las estructuras, ante la mirada de un fuerte dispositivo de seguridad que mantiene acordonada la zona e impide el acceso de medios de comunicación internacionales.
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La ONU denuncia «violación grave» de inmunidad diplomática
La respuesta de los organismos internacionales no se hizo esperar. Roland Friedrich, director de la UNRWA en Cisjordania y Jerusalén Este, calificó la acción como un «ataque sin precedentes» y una transgresión directa a los acuerdos de soberanía diplomática.
«Esta demolición es una violación grave del derecho internacional y de los privilegios e inmunidades que amparan a las Naciones Unidas», denunció Friedrich en un comunicado urgente.
Por su parte, el portavoz de la agencia, Jonathan Fowler, recordó que Israel, en su calidad de Estado miembro de la ONU, tiene la obligación jurídica de «proteger y respetar la inviolabilidad de los locales de la organización».
La postura de Israel: Seguridad nacional y fin de la inmunidad
Desde el Ministerio de Exteriores de Israel, la operación fue defendida bajo argumentos legales y de seguridad. El Gobierno israelí sostiene que el recinto ya no funcionaba como un centro humanitario legítimo, sino que se había convertido en un punto de interés estratégico vinculado a milicias.
Israel ha reiterado las acusaciones de que la UNRWA sirve como «tapadera para Hamás», señalando presuntos vínculos de sus empleados con los ataques del 7 de octubre de 2023.
«El recinto no goza de ningún tipo de inmunidad. La confiscación se llevó a cabo de acuerdo con la legislación israelí e internacional, dado que el lugar ya no albergaba personal de la ONU ni actividades propias de la agencia», afirmó la cancillería israelí mediante un comunicado oficial.
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Impacto en la ayuda humanitaria
La demolición de estas instalaciones en Sheij Jarrah representa un duro golpe a la logística de distribución de ayuda en Jerusalén Este. Analistas internacionales advierten que este movimiento podría profundizar la brecha diplomática entre el Estado de Israel y la comunidad internacional, en un momento donde la asistencia a los refugiados palestinos se encuentra en un estado crítico.
El desalojo y destrucción del inmueble se suma a una serie de medidas administrativas y legislativas que buscan limitar la influencia de la UNRWA en los territorios bajo control israelí, en medio de una guerra que no da tregua.





