El punto de la discordia: $738 millones en el aire
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La controversia gira en torno a un crédito registrado ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) por un valor de $738 millones de pesos, otorgado por un establecimiento denominado ‘Gusteau Chefcito’.
Este monto no es menor: representa el 52 % del total de los ingresos reportados por la campaña de Corcho para la consulta interna del pasado octubre. Según los registros oficiales:
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Código 106: El dinero ingresó bajo la figura de «crédito en dinero de particulares».
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Concepto: Se justificó como la contratación de refrigerios para al menos 20 eventos políticos.
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Estado del proveedor: El restaurante figura con una dirección en el sur de Bogotá y se encuentra actualmente en proceso de liquidación, sin que hasta el momento se haya podido constatar su operación real.
La defensa: «Todo está en Cuentas Claras»
El equipo de la candidata sostiene que todos los movimientos financieros fueron reportados debidamente en el aplicativo Cuentas Claras del CNE. Según el comité directivo, las acusaciones son una estrategia de desprestigio contra su proyecto político.
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«Durante la ejecución de la campaña se contrataron y recibieron exclusivamente los servicios necesarios… prestados por empresas y proveedores legalmente constituidos y habilitados para tal fin», reza el comunicado.
Silencio sobre el «restaurante fantasma»
Pese a la contundencia del rechazo a las críticas, la campaña evitó referirse específicamente a por qué una empresa en quiebra tendría la capacidad de financiar más de la mitad de una campaña al Senado.
Desde la oposición se ha solicitado una inspección formal por parte del CNE para verificar la existencia física de ‘Gusteau Chefcito’ y la trazabilidad de los fondos. Mientras tanto, la candidata asegura que su contabilidad es transparente y que los documentos publicados son prueba suficiente de su buena fe.





