En un nuevo intento por desactivar el conflicto más sangriento en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial, delegaciones de Ucrania, Rusia y Estados Unidos han iniciado este miércoles, 4 de febrero de 2026, una segunda ronda de contactos trilaterales en Abu Dabi, la capital de los Emiratos Árabes Unidos.
La reunión busca desbloquear un estancamiento diplomático que persiste tras casi cuatro años de hostilidades. Pese a los esfuerzos internacionales previos, la brecha entre las exigencias de Moscú y las líneas rojas de Kiev continúa siendo el principal obstáculo para un alto el fuego definitivo.
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El inicio de las conversaciones en Emiratos Árabes
El jefe de la delegación ucraniana y ministro de Defensa, Rustem Umerov, confirmó el arranque de las sesiones a través de sus canales oficiales. «Otra ronda de negociaciones empezó en Abu Dabi», señaló Umerov, enfatizando que el objetivo prioritario de su equipo es consolidar una «paz justa y duradera» que no comprometa la soberanía nacional.
La elección de Abu Dabi como sede neutral subraya el papel creciente de los Emiratos Árabes Unidos como mediador clave en la crisis energética y humanitaria derivada de la guerra.
Puntos de fricción: El control territorial en el Donbás
A pesar de la mesa de diálogo, los objetivos estratégicos de ambos bandos parecen irreconciliables en el corto plazo:
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Exigencias de Moscú: El Kremlin demanda la retirada total de las tropas ucranianas de amplias zonas de la región del Donbás, incluyendo áreas estratégicas ricas en recursos minerales. Además, Rusia exige el reconocimiento internacional de los territorios ocupados durante la invasión.
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Posición de Kiev: El gobierno de Volodímir Zelenski propone la «congelación» del conflicto en las líneas de frente actuales para detener la sangría humana, rechazando categóricamente cualquier retirada unilateral de sus fuerzas en posiciones defensivas.
El Kremlin mantiene la presión militar
Mientras los diplomáticos discuten en el Golfo Pérsico, el sonido de la artillería no cesa en el frente oriental. Coincidiendo con el inicio de la cumbre, el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, lanzó una advertencia tajante que rebaja las expectativas de una tregua inmediata.
«Mientras que el régimen de Kiev no tome la decisión adecuada, la operación militar especial continuará», declaró Peskov ante la prensa internacional.
Esta postura reafirma la estrategia de Rusia de utilizar la presión militar como herramienta de negociación, condicionando el fin de los combates a la capitulación política de Ucrania frente a sus demandas territoriales.
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Un conflicto que redefine a Europa
Tras casi 48 meses de guerra, el impacto global es innegable. La participación de Estados Unidos en esta mesa trilateral se considera crucial, no solo por el apoyo militar brindado a Kiev, sino por la necesidad de Washington de estabilizar la seguridad europea y las cadenas de suministro globales que se han visto alteradas desde febrero de 2022.
El mundo observa con cautela si esta segunda ronda en Abu Dabi logrará, finalmente, trazar una hoja de ruta real hacia el cese de las hostilidades o si se convertirá en un nuevo episodio de retórica diplomática sin efectos en el campo de batalla.





