La oportunidad para el Atlántico no era solo atraer más visitantes, sino atraer mejores oportunidades. El turismo internacional de valor exige marcas claras, promesas cumplibles y una experiencia consistente.
El obstáculo fue la percepción dispersa del destino en mercados externos. Sin una señal clara, el Atlántico quedaba opacado frente a competidores con marcas consolidadas y mensajes simples.
La decisión estratégica fue construir una identidad que resumiera territorio, gente y proyección económica. Visit Atlántico nace para simplificar la conversación y hacerla accionable para el mercado.
En Fitur, la marca mostró cómo tradición y modernidad conviven en un mismo relato. No se trató de folclor aislado, sino de una propuesta donde cultura, eventos y creatividad generan flujos económicos.
El resultado es una mejora en el posicionamiento relativo del destino, con mayor capacidad de entrar en agendas de congresos, circuitos creativos y conversaciones de inversión vinculadas al turismo.
Marisabella Romero, desde Desarrollo Económico, ha insistido en que la cultura dejó de ser un adorno para convertirse en palanca de crecimiento. Esa visión se refleja en la marca y en su despliegue.
Así, Visit Atlántico ordena prioridades y alinea esfuerzos para que cada acción promocional tenga retorno en empleo, inversión y reputación internacional.





