La oportunidad que leyó OIKOS no estaba en lanzar más proyectos, sino en sostener el modelo que ha permitido que la vivienda social siga siendo viable en zonas con alta demanda. En medio del debate sobre cómo indexar los precios y proteger a los compradores, la compañía decidió reforzar una regla que ha funcionado por décadas.

El obstáculo era doble. Por un lado, el aumento acelerado de costos amenazaba la rentabilidad de los proyectos VIS. Por otro, cualquier cambio en las reglas de indexación ponía en riesgo la oferta en zonas centrales, donde el valor del suelo hace que cada ajuste mal calculado vuelva inviables los desarrollos.

La decisión fue clara: defender la indexación al salario mínimo como techo técnico y, al mismo tiempo, contener los precios finales mediante un esfuerzo corporativo propio. Mientras el entorno económico empujaba ajustes cercanos al 23%, OIKOS mantuvo incrementos de un solo dígito alto, asumiendo parte del impacto en su estructura financiera.

Luis Aurelio Díaz ha sido enfático en que el sector privado no solo construye viviendas, sino empleo y ciudad. Mantener reglas claras permite planear a largo plazo, sostener volúmenes y evitar que la vivienda social se desplace a las periferias, con los costos ocultos que eso implica en movilidad y calidad de vida.

El resultado de esa postura no es teórico. Al fijar precios y respaldar la normativa vigente, OIKOS asegura que la VIS siga siendo desarrollable en zonas estratégicas, incluso cuando el costo de la tierra es más alto. Esa decisión protege la mezcla social de las ciudades y la cercanía a oportunidades económicas.

En términos financieros, el beneficio vuelve a ser concreto. Los compradores acceden a viviendas cuyo precio crece menos que los subsidios disponibles, lo que reduce la brecha de financiación y mejora la relación entre deuda y valor del activo desde el inicio.

Internamente, la compañía respondió con eficiencia. Redujo márgenes, optimizó procesos constructivos y priorizó tecnologías que bajan costos directos sin sacrificar tiempos ni estándares. No es una jugada de corto plazo, sino una apuesta por volumen, confianza y reputación.

Al final, las cifras vuelven a hablar. Más de 2.400 familias con precios protegidos, incrementos controlados frente a un mercado presionado y un modelo VIS que sigue funcionando donde más se necesita. En un sector acostumbrado a reaccionar, OIKOS eligió anticiparse y convertir una decisión compleja en crecimiento sostenible.