Hubo un momento en que la ciberseguridad se volvió aspiracional. Las empresas hablaban de inteligencia artificial, automatización y arquitecturas avanzadas, mientras en el día a día seguían conviviendo con contraseñas débiles y accesos mal gestionados.
Ese contraste define el punto de partida de muchas pymes hoy. Una ambición digital creciente, pero una base de seguridad que no siempre acompaña. Como construir un edificio moderno sobre cimientos antiguos.
El Informe Cyber Protect 2026 de SonicWall pone ese desbalance sobre la mesa con una narrativa distinta. No busca impresionar con la magnitud de las amenazas, sino evidenciar dónde se están rompiendo las defensas.
Y los números son claros. El 85 % de las alertas de seguridad accionables está relacionado con identidad, nube y credenciales. No son exploits de película, son accesos comprometidos. El robo de contraseñas sigue siendo la herramienta favorita.
Ese dato cambia la conversación. Ya no se trata solo de blindarse contra lo desconocido, sino de gestionar mejor lo cotidiano. Quién entra, cómo entra y hasta dónde puede moverse dentro de la red.
Aquí aparece otro de los errores críticos: el acceso sobreexpuesto. Redes planas, reglas permisivas, confianza implícita. En ese escenario, una vez dentro, el atacante no encuentra resistencia real.
El informe también revela algo que suele pasar desapercibido: el tiempo. En promedio, una brecha puede tardar 181 días en ser detectada. Medio año donde el problema crece en silencio.
En ese contexto, el enfoque reactivo deja de ser una opción viable. No basta con responder, hay que anticipar. No basta con ver alertas, hay que interpretarlas y actuar a tiempo.
Juan Alejandro Aguirre advierte que el panorama en Colombia no es más tranquilo, sino más persistente. El crecimiento del spyware y la diversidad del ransomware muestran que el riesgo no desaparece, cambia de forma.
El cambio relevante no viene de una herramienta nueva, sino de una mentalidad distinta. Pasar de comprar soluciones a ejecutar estrategias. De reaccionar a anticipar. De confiar en la tecnología a hacerse responsable de cómo se usa.





