El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) confirmó este viernes la caducidad del contrato para la adecuación de la Calle 45 (Avenida Francisco Miranda), un proyecto emblemático de valorización que suma casi tres décadas de retrasos. Ante el evidente estancamiento de las obras, la entidad distrital recuperó el control del corredor ubicado entre las carreras Quinta y Séptima tras los reiterados incumplimientos de la firma BELZCON S.A.S.
La intervención, vital para la conectividad de los barrios Prado Rubio y Chapinero Central, quedó paralizada con un avance físico de apenas el 43,39%, cifra significativamente inferior a los cronogramas pactados originalmente.
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Fallas de planeación y multas millonarias
De acuerdo con el IDU, la constructora responsable no logró demostrar capacidad técnica ni administrativa para llevar a cabo el proyecto, valorado en más de 19.670 millones de pesos. Entre las irregularidades señaladas destacan la falta de personal calificado y la ausencia de un plan de mitigación efectivo frente a las demoras acumuladas.
Como consecuencia directa de este incumplimiento, la entidad ha impuesto sanciones contundentes:
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Multa directa: 606.411.000 pesos.
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Cláusula penal: 4.716.072.356 pesos.
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Estado actual: Proceso de caducidad contractual en etapa probatoria.
«Desafortunadamente, el contratista no cumplió. Al finalizar el contrato, solo se alcanzó el 90% del costado sur y quedó pendiente la totalidad del costado norte. Por esta razón, tomamos posesión de la obra para proteger los recursos de los ciudadanos», afirmó Orlando Molano, director del IDU.
El impacto en la movilidad de Chapinero
El proyecto de la Calle 45 no solo contempla la construcción de cuatro carriles mixtos (dos por sentido), sino también una renovación urbana integral que incluye:
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2.930 metros cuadrados de nuevo espacio público.
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596 metros cuadrados de zonas verdes.
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Mejora en el flujo vehicular entre el centro y el oriente de la ciudad.
Actualmente, los trabajos entre las carreras Cuarta y Quinta se encuentran inconclusos, dejando calzadas a medio terminar y afectando la seguridad de peatones y conductores en una de las zonas con mayor actividad universitaria y comercial de Bogotá.
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Plan de contingencia y nueva licitación
Para evitar que la obra se convierta en un «elefante blanco», el Distrito ha activado un bloque de búsqueda de soluciones junto a la Empresa de Acueducto, Enel, la Unidad de Mantenimiento Vial (UMV) y la Secretaría de Movilidad. Estas entidades intervendrán para mitigar riesgos de accidentalidad y seguridad mientras se estabiliza el terreno.
Orlando Molano aseguró que la prioridad de la administración es no abandonar los proyectos financiados por valorización. En este sentido, el IDU ya avanza en la estructuración de una nueva licitación pública. El objetivo es adjudicar el contrato remanente a una empresa con solidez técnica comprobada y entregar la obra terminada en un plazo no mayor a 12 meses.
Esta situación pone de relieve los desafíos que enfrenta la actual alcaldía para destrabar 19 proyectos de valorización que presentan dificultades técnicas o financieras en la capital.





