Ir al gimnasio ya no se limita a levantar pesas, correr en una caminadora o perseguir una meta física. Para Smart Fit, una década de operación en Colombia también ha significado entender que estos espacios pueden convertirse en lugares de encuentro, desconexión y cuidado emocional. Esa es la idea detrás de su campaña de aniversario, “Más que un lugar para entrenar”, con la que busca destacar otras dimensiones de la actividad física.

La iniciativa llega en un momento en el que la cadena reúne a más de medio millón de afiliados en el país. Su propuesta pone el foco en los hábitos que se construyen día a día y en la importancia de mantener la constancia, más allá de los resultados visibles. Bajo esa perspectiva, el entrenamiento se presenta como parte de una rutina de autocuidado que también puede contribuir al bienestar emocional y a la creación de vínculos sociales.

Camilo Sarasti, CEO del Clúster Andino de Smart Fit, sostiene que la experiencia de estos diez años ha permitido comprender que una sede puede ser mucho más que un espacio equipado con máquinas. Según el directivo, estos establecimientos también pueden ofrecer un entorno seguro para compartir, cuidar la salud mental y tomar distancia de las presiones de la vida cotidiana.

La compañía acompaña este enfoque con herramientas que buscan adaptar la experiencia a diferentes necesidades. Entre ellas están la prescripción de rutinas personalizadas mediante inteligencia artificial en su aplicación móvil, el control de aforos en tiempo real y las alianzas para facilitar el acceso a programas de bienestar corporativo. La tecnología se convierte así en un complemento de la infraestructura física y de la relación cotidiana con los afiliados.

“Más que un lugar para entrenar” también plantea una manera de entender el crecimiento de Smart Fit: no solo por el número de sedes que abre, sino por el espacio que la actividad física puede ocupar en la vida de las personas. Para Sarasti, el objetivo es seguir democratizando el fitness de calidad y promover hábitos sostenibles que integren ejercicio, salud mental y disfrute. El reto está en convertir esa promesa de bienestar integral en una experiencia constante para una comunidad cada vez más amplia.