La distancia entre una escuela rural y una institución educativa urbana no debería determinar las oportunidades de aprendizaje de un estudiante. Ese es uno de los desafíos que busca resolver un proyecto de la Gobernación de Cundinamarca que ya llegó a 1.884 alumnos de zonas rurales con tecnología, formación docente y nuevos ambientes de aprendizaje.

La iniciativa, desarrollada por la Secretaría de Educación departamental con Aulas Amigas como aliado ejecutor, tiene presencia en 26 municipios, 40 sedes rurales y 35 instituciones educativas. Su propósito es fortalecer las escuelas Posprimarias, donde los jóvenes pueden cursar de sexto a noveno grado sin tener que abandonar su vereda para continuar estudiando.

Uno de los aspectos más relevantes del programa es que no se limita a entregar equipos. La estrategia incluye 40 Aulas Amigas Móviles con TOMi8 y un proceso de formación que ya alcanzó a 60 docentes, quienes reciben herramientas para incorporar nuevas metodologías y aprovechar los recursos tecnológicos en sus clases.

El componente docente resulta fundamental porque las condiciones de enseñanza en el campo tienen particularidades. En una Posprimaria rural, un mismo maestro puede atender diferentes grados y asignaturas durante una jornada, por lo que contar con recursos que faciliten la preparación de contenidos y la evaluación puede representar una diferencia importante en su trabajo cotidiano.

Genny Padilla, secretaria de Educación de Cundinamarca, explicó el sentido de esta apuesta: La calidad educativa no puede depender de qué tan lejos queda la escuela. Con este proyecto llevamos a las sedes rurales de Posprimaria las mismas oportunidades de aprendizaje que tienen los estudiantes de las cabeceras, y lo hacemos donde más cuenta: en el salón de clase y con sus propios maestros.

La tecnología también introduce nuevas posibilidades para los estudiantes. Con TOMi8, el tablero convencional se convierte en una pizarra interactiva y el salón puede albergar experiencias relacionadas con ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, además de laboratorios de química, física y electrónica.

El programa contempla también herramientas para atender diferentes necesidades de aprendizaje. LectoTube, por ejemplo, acompaña los ejercicios de comprensión lectora, mientras que las evaluaciones automáticas permiten identificar aspectos que cada alumno necesita reforzar. A partir de esos resultados se generan planes de repaso personalizados, en lugar de aplicar las mismas actividades a todo el grupo.

Para Leonardo González, gerente regional de TOMi, el verdadero alcance está en lo que permanece después de la entrega tecnológica. El directivo destacó que la apuesta va más allá de los equipos, pues busca dejar maestros con nuevas formas de enseñar y una red de acompañamiento que permita sostener los cambios en las comunidades educativas.

La expectativa es que estos espacios contribuyan tanto al desempeño académico como a la permanencia escolar. En municipios donde continuar estudiando puede significar desplazarse lejos de casa, fortalecer la escuela de la vereda también representa una oportunidad para que los jóvenes desarrollen capacidades y encuentren alternativas de futuro sin desligarse de su territorio.