El comercio electrónico minorista en Colombia está creciendo, pero el verdadero desafío para las empresas comienza después de que el consumidor confirma una compra. Entre enero y agosto de 2026, las ventas nominales por este canal aumentaron un 19,8% frente al mismo periodo de 2025, según el DANE. El resultado pone sobre la mesa una necesidad empresarial: conseguir que lo que se ofrece en una plataforma digital coincida con lo que finalmente se registra, se procesa y se factura.
Para Ivaldo Pereira, Head de TOTVS Andina, el crecimiento de los canales digitales obliga a revisar la conexión entre las áreas comerciales y los sistemas de gestión. Una promoción puede estar correctamente configurada en una tienda virtual, pero si sus condiciones no llegan al sistema que procesa el pedido, pueden aparecer diferencias en precios, descuentos y restricciones de compra.
El problema no necesariamente está en la estrategia comercial, sino en la información que circula entre los diferentes canales. Una empresa puede manejar precios especiales para determinados productos, descuentos por volumen o acuerdos particulares con clientes. Sin una fuente de información actualizada, estas condiciones pueden perder consistencia cuando pasan de la venta al registro administrativo.
Las consecuencias terminan reflejándose en la operación. Una promoción vencida que continúa activa o un descuento aplicado fuera de sus condiciones puede generar revisiones manuales, correcciones en las facturas y nuevos contactos con los compradores. Son tareas que consumen tiempo de los equipos y pueden afectar la experiencia de compra.
Las cifras del DANE muestran que la tendencia continúa. Solo en agosto de 2026, las ventas nominales por comercio electrónico de las empresas minoristas incluidas en la encuesta crecieron un 11,5% interanual. Aunque el dato corresponde a una cobertura específica y excluye a las compañías que comercializan principal o exclusivamente por internet, permite dimensionar el movimiento del canal.
Frente a este escenario, Pereira plantea la necesidad de mantener centralizados los registros de productos, clientes y condiciones comerciales, además de establecer responsables para actualizar precios y promociones. También resulta importante conservar la información vigente al momento de confirmar cada pedido, de manera que la empresa pueda reconstruir las condiciones bajo las cuales se realizó una venta.
La propuesta de TOTVS contempla tres componentes: mantener actualizado el ERP, incorporar infraestructura en la nube para facilitar el acceso compartido a la información y establecer reglas de gobierno de datos. Sobre esa estructura, herramientas de inteligencia artificial pueden ayudar a detectar inconsistencias y priorizar alertas. En esa línea se desarrolla LYNN, la foundation de IA B2B de la compañía, con supervisión humana.
El reto, entonces, no consiste únicamente en vender más por internet. Como señala Pereira, ampliar los canales comerciales también exige revisar cómo se mantienen y comparten las condiciones de cada transacción. Con un comercio electrónico que creció 19,8% en los primeros ocho meses del año, la capacidad de conectar la oferta digital con la facturación se convierte en un asunto de eficiencia y control empresarial.





