Apenas una entidad financiera entra a un nuevo mercado, buena parte del trabajo que determina si la operación puede crecer ocurre antes de que el cliente vea una cuenta o haga una transacción, porque detrás están la regulación, los sistemas, las integraciones y la capacidad de responder a distintos productos y monedas. Eso es justamente lo que ocurrió con BBVA Colombia en Panamá, donde Topaz implementó FinancialCore en ocho meses para poner en marcha una operación que actualmente reúne alrededor de 3.900 clientes y un volumen cercano a US$100 millones.
Lo interesante es que esa infraestructura no fue concebida únicamente para resolver el arranque, ya que el banco necesitaba una plataforma que pudiera integrarse con su ecosistema tecnológico global y, al mismo tiempo, responder a las condiciones específicas del mercado panameño. Por eso la arquitectura cloud y el modelo Serverless SaaS de FinancialCore adquieren relevancia empresarial: permiten sumar capacidades sin que cada modificación implique rehacer la estructura tecnológica que sostiene la operación.
De hecho, el reto combinaba tres frentes que normalmente elevan la complejidad de este tipo de proyectos, porque había que coordinar tecnología, regulación y operación sin afectar la experiencia digital del cliente. Jorge Iglesias, CEO de Topaz, describió el alcance del proyecto al señalar que la compañía aportó “tecnología, experiencia regional y capacidad de ejecución” para convertir un desafío complejo en una plataforma preparada para crecer, una combinación especialmente relevante cuando una operación comienza a ganar escala.
Aunque los US$100 millones administrados actualmente muestran que la operación ya tiene una dimensión concreta, el siguiente punto está en lo que esa infraestructura permite hacer hacia adelante, especialmente porque FinancialCore está preparada para incorporar productos de captación, cuentas digitales, nuevas funcionalidades y múltiples monedas. Alfredo Pertuz, Technical Manager de BBVA, señaló que la operación refuerza la estrategia regional del banco mediante una base tecnológica “segura, flexible y preparada para nuevos productos y servicios financieros”, de modo que la plataforma no quede limitada a las necesidades del lanzamiento.
Así, la expansión hacia Panamá también puede leerse como una decisión sobre costos y capacidad operativa, porque una infraestructura escalable reduce la necesidad de construir soluciones separadas cada vez que el negocio incorpora una nueva funcionalidad. Mientras los clientes y los depósitos dan la medida visible de la operación, la tecnología de Topaz aporta la estructura que permite que esos números puedan crecer sin convertir cada nueva etapa en un proyecto desde cero.





