Durante años, el Cañón del Chicamocha ha sido reconocido por su imponente paisaje, pero el verdadero reto siempre ha estado en convertir ese potencial natural en una fuente sostenible de desarrollo económico para las comunidades que habitan su entorno. Hoy, ese escenario empieza a cambiar con la creación de ADEL Destinos Chicamocha, una alianza que busca coordinar esfuerzos para fortalecer el destino desde una visión compartida.
La iniciativa reúne a organizaciones comunitarias, operadores turísticos y actores del desarrollo territorial que decidieron dejar de trabajar de manera aislada para construir una estrategia conjunta. Asoguías Chicamocha, Vive Curití, Turizap, la Corporación Club del Producto Destino Chicamocha y la Asociación Red de Mujeres Emprendedoras Culturales Tygui hacen parte de esta articulación que apuesta por el turismo de naturaleza y de experiencias como motor de crecimiento regional.
El cambio no se limita a una nueva figura organizacional. La estrategia ya integra acciones en once municipios del área de influencia del Cañón del Chicamocha, donde el trabajo colaborativo busca elevar la competitividad del destino sin perder de vista la conservación de los ecosistemas ni la protección del patrimonio cultural que distingue a la región.
Uno de los aspectos que más ha evolucionado es la preparación de quienes reciben a los visitantes. La profesionalización de la actividad turística se ha convertido en un componente clave para responder a un mercado que cada vez exige mayor seguridad, mejor información y experiencias de calidad en escenarios naturales.
En ese proceso se han desarrollado capacitaciones en primeros auxilios para zonas remotas, rescate en terrenos de difícil acceso, manejo de cuerdas, interpretación geológica e histórica y conservación de fauna silvestre, incluyendo especies de ofidios presentes en el ecosistema. El objetivo es fortalecer las capacidades locales mientras se protege el entorno que da sentido al destino.
El avance también se refleja en la conservación de los caminos ancestrales de Santander, considerados uno de los patrimonios históricos más importantes del departamento. Estos recorridos, que durante décadas conectaron poblaciones y actividades económicas, hoy adquieren un nuevo protagonismo dentro de la oferta turística regional.
Como parte de esa apuesta funcionan dos puntos especializados de rescate en caminos reales: Punto Intermedio Jordán Mesa de los Santos y Punto Jordán Rancho Alegre, en Villanueva. Ambos cuentan con equipos preparados para responder ante emergencias en zonas de difícil acceso, fortaleciendo la seguridad de quienes recorren estos senderos.
La iniciativa también entiende que el turismo sostenible no depende únicamente del visitante. Por eso incorpora acciones ambientales como la reforestación de Ceiba Barrigona, una especie emblemática del bosque seco tropical cuya conservación representa un desafío para el territorio.
Al mismo tiempo, la estrategia busca que los beneficios económicos lleguen directamente a las comunidades mediante la participación de artesanos, arrieros, cocineros tradicionales y emprendimientos liderados por mujeres. La intención es que el crecimiento turístico tenga un impacto tangible sobre las economías locales.
Con esta visión, ADEL Destinos Chicamocha plantea una hoja de ruta que combina sostenibilidad, organización territorial y fortalecimiento comunitario. Más que promocionar un destino, la alianza busca demostrar que la coordinación entre actores locales puede convertirse en una herramienta para impulsar nuevas oportunidades económicas en Santander.





