El panorama comercial y financiero del Fútbol Profesional Colombiano (FPC) se encuentra en un punto de inflexión sin precedentes. A pocos meses de que expire el contrato vigente de transmisión televisiva —el cual finaliza de manera oficial el próximo 31 de diciembre de 2026—, la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) y sus instituciones afiliadas enfrentan una fuerte rebelión interna que amenaza con paralizar las negociaciones para el nuevo ciclo de adjudicación del espectáculo deportivo, en este caso la Liga BetPlay.
A través de un contundente comunicado conjunto, ocho de los clubes de mayor tradición, convocatoria e infraestructura de la categoría primera A rompieron el silencio institucional para exigir una reestructuración profunda en el modelo de distribución de los recursos económicos generados por la venta de las transmisiones.
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La postura fue suscrita de manera unánime por las directivas de América de Cali, Atlético Nacional, Deportivo Cali, Deportivo Independiente Medellín (DIM), Independiente Santa Fe, Junior de Barranquilla, Millonarios y Once Caldas.
«Un modelo obsoleto que frena la competitividad»
El núcleo de la inconformidad radica en la fórmula con la que actualmente la Dimayor reparte la bolsa de dinero proveniente de los canales y operadores de televisión. Bajo el esquema actual, los ingresos se dividen por partes equitativas entre todos los socios de la entidad, sin importar el impacto comercial, el caudal de hinchada o los logros deportivos alcanzados por cada institución.
Para las dirigencias de estos ocho equipos, dicha mecánica ha castigado la inversión privada y ha generado un rezago en el nivel competitivo de la liga local frente a otras competencias del continente.
“El modelo actual distribuye esos ingresos por partes iguales y no toma en cuenta el rendimiento deportivo, el nivel de inversión o la fidelidad de los hinchas. Esto ha limitado la capacidad del fútbol colombiano para mejorar su competitividad y potenciar el valor de su principal activo: el espectáculo deportivo. Por esa razón, consideramos que es necesario abrir una conversación seria, técnica y participativa sobre este modelo de distribución”, cita el primer apartado del pronunciamiento público.
La propuesta de los grandes: Premiar la inversión y el mérito deportivo
Lejos de plantear una ruptura destructiva dentro de la asamblea de clubes, los firmantes sostienen que la actualización del sistema financiero beneficiará en el mediano plazo a toda la estructura del balompié nacional, elevando la cotización del producto ante eventuales compradores internacionales o cadenas de streaming.
Los clubes proponen construir una fórmula mixta que combine un porcentaje solidario fijo para la sostenibilidad de las instituciones más pequeñas, junto con incentivos variables atados a variables objetivas:
- Mérito deportivo: Posición en la tabla de clasificación y títulos obtenidos.
- Audiencia y convocatoria: Niveles de sintonía en televisión y masa de abonados o asistentes a los estadios.
- Inversión en plantilla e infraestructura: Apuesta por nóminas competitivas y desarrollo de divisiones menores.
“Consideramos indispensable revisar el modelo vigente y construir, entre todos los clubes, un sistema de distribución más objetivo y equilibrado, que preserve la sostenibilidad de todas las instituciones y, al mismo tiempo, premie el éxito deportivo, la inversión y la fidelidad de los hinchas (…) No se trata de beneficiar a unos pocos clubes, sino de fortalecer un campeonato que genere mayores oportunidades para todos; porque cuando la liga crece, crecen también las posibilidades de desarrollo para todos sus participantes”, enfatiza el documento.
Ultimátum a la Dimayor: No habrá cesión de derechos de imagen
El punto de mayor tensión política dentro de las conversaciones para la renovación de las transmisiones —donde el canal Win Sports y otras plataformas multinacionales evalúan ofertas— es la advertencia explícita lanzada por el bloque de los ocho equipos.
Las directivas notificaron formalmente a la presidencia de la Dimayor que no firmarán las autorizaciones para ceder sus derechos de imagen comercial en ningún nuevo contrato de televisión si antes no se aprueba una reforma estructural al reglamento de reparto.
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Pese a la contundencia de la medida de presión, las instituciones emitieron un parte de tranquilidad para sus aficiones, asegurando que su intención no es desestabilizar la competencia en curso ni privar a los colombianos del acceso a los partidos.
“Esta decisión no busca afectar el normal desarrollo del campeonato, alterar la institucionalidad de la Dimayor ni limitar el acceso de los aficionados a nuestro fútbol. Por el contrario, busca abrir una discusión que permita alcanzar un acuerdo capaz de fortalecer la liga, generar mayores incentivos para todos los clubes y ofrecer un mejor espectáculo a los millones de aficionados que merecen una liga cada vez más fuerte”, concluyó el comunicado.
Con el reloj corriendo hacia el vencimiento del contrato el 31 de diciembre, la pelota queda ahora en el campo de la junta directiva de la Dimayor y de la asamblea general de socios, quienes deberán convocar a sesiones extraordinarias para destrabar una negociación multimillonaria que definirá el futuro económico del fútbol colombiano para la próxima década.
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— Millonarios FC (@MillosFCoficial) July 22, 2026





