Una grave crisis de orden público e institucional sacude el occidente de Colombia. Las autoridades militares confirmaron el secuestro masivo de al menos 39 personas, entre ellas un menor de edad, en un retén ilegal perpetrado en el sector conocido como Toldas, ubicado sobre la estratégica vía que comunica a la capital, Quibdó, con el municipio de Carmen de Atrato, en el departamento del Chocó. El asalto es atribuido a estructuras de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que operan en la región.

De acuerdo con las investigaciones preliminares de inteligencia militar, los insurgentes interceptaron dos autobuses de servicio público intermunicipal. Tras intimidar con armas de largo alcance a los pasajeros y tripulantes, obligaron a los conductores a atravesar los vehículos para bloquear el corredor vial, llevándose posteriormente a los 35 pasajeros, dos conductores y dos auxiliares con rumbo desconocido hacia la espesura de la selva.

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Emboscada y muerte de un militar durante la reacción oficial

La gravedad del escenario escaló pocas horas después del rapto masivo. Al activarse los protocolos de persecución, tropas del Batallón de Infantería N.° 12 de la Décima Quinta Brigada se desplazaron a la zona para neutralizar la huida del grupo armado ilegal.

Durante el despliegue en el sector de La Guachoza, los uniformados fueron víctimas de una cruenta emboscada mecánica. Presuntos integrantes del Frente Manuel Hernández «El Boche» del ELN atacaron la caravana oficial, dejando como saldo trágico un soldado asesinado y otros seis heridos con impactos de bala y esquirlas de explosivos. Los militares lesionados fueron evacuados de urgencia hacia centros asistenciales de alta complejidad bajo pronóstico reservado.

A través de un comunicado oficial difundido en sus canales institucionales, la Séptima División del Ejército Nacional condenó de forma enérgica la acción criminal coordinada contra la población civil y la Fuerza Pública:

«Rechazamos y condenamos el secuestro de 39 personas, entre ellas, un menor de edad. Exigimos al ELN respetar la vida e integridad de las personas secuestradas y proceder a su liberación inmediata e incondicional«.

Despliegue de tropas en el departamento del Chocó

Ante la magnitud del desafío a la seguridad nacional, el Comando General de las Fuerzas Militares ordenó un despliegue extraordinario en el teatro de operaciones del Chocó. Unidades especializadas del Ejército Nacional, en estrecha coordinación con comandos operativos de la Policía Nacional, adelantan por aire y tierra un rastreo perimetral en la zona del Bajo y Medio Atrato.

El objetivo primordial de los operativos relámpago es cercar las rutas de escape de la estructura insurgente, salvaguardar la vida del menor de edad y de los demás retenidos, y forzar la entrega de los civiles sin que se ponga en riesgo su integridad en medio de eventuales combates.

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En vilo la seguridad en las vías nacionales

Hasta el momento, la comandancia central del ELN no ha emitido ningún pronunciamiento oficial ni reivindicación política sobre este secuestro masivo, un hecho que torpedea la percepción de seguridad en las carreteras de la periferia colombiana.

Este nuevo golpe delictivo en el Chocó —región donde el grupo armado ilegal instrumentaliza el control territorial para el financiamiento de actividades como el narcotráfico y la minería ilegal— reaviva el debate nacional sobre las garantías de movilidad en los corredores viales del país y la efectividad de las políticas de control y presencia institucional en las zonas rurales apartadas.